El romero es un arbusto leñoso procede de las secas colinas del sur de Francia. No sólo huele muy bien, sino que es muy ornamental y llega a alcanzar 1.5 metros de alto por lo que es útil cultivarlo en hileras para dividir bancales de hortalizas o espacios en el jardín.
El romero combina muy bien con carnes sabrosas como las del cordero, carnero o cerdo. Su sabor es agradable pero penetrante, por lo que hay que utilizarlo con tiento.
Para cultivar el romero el suele debe ser el más conveniente, uno ligero mejor dicho, arenoso y bastante seco. Necesita cal abundante, protección y estar orientado al sur.
Multiplicación y cuidados
En primavera se siembran las semillas a intervalos de 15 centímetros en surcos superficiales.
Cuando las plantitas tienen algunos centímetros de altura se trasplantan a un bancal de mantenimiento dejando 15 cm. entre ellas.
Cuando hayan agarrado bien se espacian a 90 cm.
Las semillas no siempre germinan, por lo que es más eficaz tomar esquejes, antes o después de la floración. Deben tener 15 cm. de longitud.
Se arrancan las hojas inferiores y se entierran en las dos terceras partes de su longitud en suelo arenoso y en lugar sombreado.
En otoño estará en condiciones de ser trasplantado.
Hay que protegerlo durante el primer invierno para lo cual hay que cortar los esquejes por la mita a finales del verano; esto permite que los nuevos brotes se fortifiquen antes de la llegada del tiempo frío.
Se acolcha a continuación con mantillo y con tela de saco.