Hay plantas que pasan desapercibidas hasta que descubres el motivo por el que los jardineros más experimentados no dejan de plantarlas. La santolina es una de ellas: esa mata compacta con flores amarillas en forma de botón que florece sin parar durante meses y que, además, huele increíblemente bien. Crece casi sola, aguanta sequías que harían llorar a otras plantas y encima ahuyenta insectos. Poco más se puede pedir.
La razón por la que merece un lugar en tu jardín o terraza es simple: requiere casi ningún cuidado y te ofrece flores y aroma a cambio. Si tu vida es caótica y no tienes horas para estar pendiente del riego, esta es tu planta. Además, sus flores secas duran eternamente en un jarrón, así que aprovechas la belleza durante más tiempo.
Aquí descubrirás desde las características básicas de esta planta hasta cómo cultivarla sin complicaciones, sus usos medicinales y cómo incorporarla en la decoración de tu casa. Todo lo que necesitas para que prospere en tus manos.
Un repaso por las claves fundamentales para conocer esta planta: qué aspecto tiene, cómo crece y qué condiciones necesita para desarrollarse en tu espacio.

Más allá de lo bonita que es en una maceta, te sorprenderá saber que esta planta ha sido usada en la medicina tradicional durante siglos por sus beneficios para la salud.

Aquí verás una de las variantes más interesantes, el Abrótano, que comparte género con la santolina y ofrece propiedades similares con su propio carácter.

Te contamos cómo usarla como elemento decorativo en tu hogar, desde arreglos frescos hasta flores secas que dan carácter a cualquier rincón.

Cuando tengas esta planta en casa, entenderás por qué los amantes del jardín no dejan de recomendarla. Es de esas que, una vez la pruebas, quieres tener en todos lados.