
Ya seas porque queremos vaciar por completo la piscina para limpiarla o porque, por pluviometría, nos hemos visto obligados a vaciar parte de ella, es común preguntarse si se puede regar con agua de piscina o vamos a causar algún daño en nuestras plantas.
Para encontrar la solución, tenemos que entender qué es lo que lleva el agua de nuestra piscina. Inicialmente, sin saber mucho, podemos entender que la altísima cantidad de cloro que lleva para mantenerla limpia es absolutamente tóxico para las plantas y las vamos a matar.
Nada más lejos de la realidad…
Vamos a conocer cuáles son los parámetros normales que debe tener el agua de una piscina, especialmente el contenido en cloro (por ser un elemento que, en exceso, genera fitotoxicidad a las plantas) y la conductividad.
Visto los datos anteriores, puedes regar sin ningún problema cualquier tipo de planta de tu jardín, incluido las especies sensibles.
De hecho, la mayoría de aguas de pozo de zonas con bajo acceso a agua, como el litoral mediterráneo, en muchos casos utiliza agua para riego con peor calidad, tanto en contenido de cloro como en conductividad total.
Si tienes piscina de agua salada, habitualmente está mucho más diluida en sal que el agua de mar, por lo que en la mayoría de los casos también podrás regar con agua de piscina de este tipo.
Sin embargo, como hay muchas excepciones, medir la conductividad es la forma más fácil y sencilla de comprobar si se puede regar. En general, por debajo de 3 mS/cm es apta para riego, aunque evitaríamos especies muy sensibles al sodio.
El conductivímetro es un aparato muy sencillo y económico de conseguir, y forma parte de cualquier kit de piscina que puedas encontrar.