
Los Aeonium son de las plantas suculentas más agradecidas que podemos tener en un jardín, balcón o terraza. Mientras estén expuestos al sol directo y reciban agua de tanto en cuando, crecerán que dará gusto verlos temporada tras temporada.
Son tan adaptables, que sin duda estamos hablando de las mejores, o una de las mejores, suculentas aptas para principiantes y también para aquellos que no quieren ni/o pueden dedicar mucho tiempo a sus cultivos.
Se trata de un género de plantas suculentas compuesto por unas 75 especies originarias de las Islas Canarias sobretodo, pero también en Madeira, Marruecos y África oriental. Pertenecen a la familia Crassulaceae, y se caracterizan por desarrolla una roseta de hojas sobre un tallo que suele ser recto o inclinarse levemente.
Durante el invierno producen una inflorescencia de florecillas blancas o amarillentas las cuales rara vez dan fruto. Por el contrario, si una rama se rompe y cae al suelo, enraizará sin problemas en cuestión de pocos días.
Son las siguientes:

Imagen – Wikimedia/James Steakley

Imagen – Wikimedia/Agnieszka Kwiecie?, Nova

Imagen – Wikimedia/Opuntia

Imagen – Wikimedia/PantaRhei

Imagen – Wikimedia/Frank Vincentz

Imagen – Wikimedia/Bluemoose
Si quieres tener un ejemplar, te recomendamos proporcionarle los siguientes cuidados:
Son plantas que han de estar en el exterior, en una zona donde les dé el sol durante todo el día siempre y cuando estén acostumbrados. Si compras uno que tenían bajo techo, debes de ir acostumbrándolo poco a poco y de forma gradual a estar expuesto a los rayos del astro rey, pues de lo contrario sus hojas se quemarán.

Imagen – Wikimedia/Javier Sanchez Portero
Al ser plantas que crecen en primavera y verano y que suelen florecer en invierno, lo ideal es abonarlos durante todo el año (excepto en invierno si la temperatura baja de los -4ºC) con un abono específico para cactus y suculentas, o bien echándoles unas dos cucharadas pequeñas (de café) cada 15 días de Nitrofoska azul.
Otra alternativa es abonarlo con productos orgánicos, como el guano (usa el formato líquido si lo tienes en maceta) o el estiércol de animales herbívoros.
Así, lograrás tener un Aeonium en buen estado de salud, capaz de combatir sin problemas los microorganismos que causan infecciones y los insectos que pueden convertirse en plagas.
Como decíamos antes, rara vez dan semillas en cultivo. Si las dan, se siembran en primavera en semilleros con agujeros en la base, rellenados con sustrato universal. Pero si quieres tener un nuevo ejemplar rápido, te aconsejamos multiplicarlo por esquejes de tallo.
Estos esquejes se obtienen en primavera o verano, y se plantan en macetas individuales con arena de cuarzo, pómice o similares, y se colocan en una zona exterior luminosa pero protegida del sol. En unos 15-20 días enraizarán.
Son bastante resistentes, pero pueden verse afectados por cochinillas y caracoles. Como son plantas relativamente pequeñas, puedes quitárselos con la mano, o si lo prefieres con algún insecticida natural como la tierra de diatomeas.
En primavera, cuando el riesgo de heladas haya pasado.
Depende de la especie, pero en general resisten heladas débiles y de corta duración de hasta los -4ºC.
¿Qué te han parecido los Aeonium?