
Pasear por un jardín de otoño puede ser una delicia mayor que en cualquier otra época del año. Un bello camino plagado de arces, hayas, troncos y ramas desnudas que forman insólitos nudos de madera vieja y húmeda, las hojas caídas de los árboles creando un bello manto anaranjado que desprende un agradable aroma a naturaleza...
El mes de septiembre es un mes de cambios. Comienzan a bajar las temperaturas y a caer las primeras lluvias. Nos encontramos en la transición del verano al otoño. Volvemos de nuevo al trabajo y los estudios, pero también el jardín inicia una nueva etapa. Es un momento de renovación para nuestro vergel, que se materializará sólo con la ayuda de nuestras manos.


Muy de acuerdo con él está Juan Luís Ruiz Dyezma, otro de los expertos paisajistas con los que quisimos hablar de este tema: "el otoño es una etapa de unificación de tareas casi en todos los climas peninsulares, y la época de más trabajo en todos los jardines, más que en verano y primavera", ya que de lo que realicemos ahora dependerá el futuro aspecto de nuestro vergel.
Domínguez nos previene sobre la maduración de los frutos en esta época y su peligro para el jardín: "también es época de fructificación. Debemos estar pendientes para evitar que los frutos maduros caigan en el jardín y se pudran en el suelo". Según Dyezma, "hay que sacar las plantas de temporada estival ya pasadas y abonar los céspedes y praderas". Es importante ir pensando en la protección invernal de ciertas especies: "en el clima continental debemos reservar ciertas plantas del frío que próximamente vendrá", nos cuenta Dyezma.


De cara a la nueva temporada que comienza, realizaremos la plantación de diversas especies, como bulbosas de primavera. Además, es época de recolectar semillas de las floraciones producidas durante el verano. Según Óscar Domínguez, "casi todas las plantas del verano están fructificando ahora. Las de los frutos no carnosos, como cápsulas o vainas, las guardaremos nada más recolectarlas. Las de frutos carnosos procuraremos limpiarlas bien de cualquier resto de pulpa y dejarlas secar al menos tres días antes de guardarlas".
Por su parte, Dyezma nos sugiere la siguiente distribución de plantaciones de bulbos en la Península Ibérica: "en la zona mediterránea podemos poner narcisos, crocus, tulipanes, cyclamen y anémonas. En el centro de la Península también narcisos y crocus, así como tulipanes y anémonas. En la zona atlántica, narcisos, crocus, tulipanes, cyclamen, anémonas, fritillaria e impheion, y en el sur, narcisos, tulipanes, crocus, fritillaria, anémonas y hyacinthus.


Para Domínguez, en el interior "principalmente tenemos que retirar todas las partes dañadas por el exceso de calor, de riego o plagas. Si las hemos tenido en el exterior, deberemos ir pensando en volverles a hacer hueco dentro de casa y meterlas cuando la temperatura nocturna descienda de los 8º C".
El otoño es una época crucial para las plantas, ya que sufren muchos cambios con respecto a la temperatura y la humedad, dos de los parámetros que más afectan a nuestros vergeles. Por ello, y sobre todo en exteriores, donde el cambio es mucho más radical, el trabajo en el jardín debe ser meticuloso y cuidadoso. Ponte ya manos a la obra.