
Dependiendo del origen de la planta, encontramos distintas variedades de glicina, que podemos distinguir en dos: las glicinas de China y las que proceden de Japón.

(Imagen/ Flickr: Manuel Martin Vicente)
Descripción

También florece en otoño y, ocasionalmente, en verano, pero con floraciones más débiles.
Existen algunos tipos de glicinas que tienen flores rosas o blancas, gracias a los trabajos botánicos que, durante años, han hecho muchos jardineros.
Al ser una planta leguminosa, produce legumbres aterciopeladas de entre 10 y 15 cm. de longitud.

(Imagen/ Flickr: Mataparda)
Usos y reproducción

Es generosa con su floración por lo que quedará vistosa y elegante en cualquier lugar.
Cuidado si la enredamos demasiado, porque cuando crece puede romper los soportes arquitectónicos endebles.
El mejor modo de reproducir esta especie es mediante acodo en otoño.
Si optamos por las semillas, el proceso de floración tarda mucho más en surgir y hasta que no han pasado unos años no produce flores. El momento adecuado para transplantar es en verano.

(Imagen: Mataparda)
Cultivo y cuidados
Normalmente se desarrolla rápidamente, con un crecimiento fuerte y sostenido, y dura muchos años.

Debemos regar con cuidado para no pudrirla: siempre con cuidado y evitando que la tierra no se quede muy seca. Si el terreno necesita ser enriquecido, es mejor optar por abonos orgánicos.
Para mantenerla sana, quitaremos cuidadosamente las flores que se vayan marchitando y podaremos en verano, sin excedernos retirando las ramas secundarias a 20 cm y volviendo a cortar en enero, dejando unas tres yemas.