Uno de los elementos esenciales para la planta más caros de obtener es el fósforo, dado que las reservas cada vez son menores y al proceso de extracción. Por ello, la fuente más económica de este elemento sigue siendo, a día de hoy, el ácido fosfórico. Una fuente ácida con gran contenido en fósforo (52-54% p/p) que permite cubrir las necesidades que tiene cualquier cultivo a partir de este insumo agrícola.
En este artículo queremos evaluar las principales características de este fertilizante inorgánico como es el ácido fosfórico, así como ventajas y desventajas que nos podemos encontrar al utilizarlo. Por último, te mostraremos la forma más práctica de aplicarlo a cualquier cultivo a la hora de planificar un programa de fertirrigación.
El ácido fosfórico es actualmente una de las formas de aportar fósforo más habituales por cualquier productor o agricultor. Su bajo coste por unidad fertilizante y su estado líquido hace que sea cómodo de utilizar, sumado a que aporta una gran cantidad de fósforo.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el ácido fosfórico es un compuesto químico ácido. Esto quiere decir que hay que tomar muchas precauciones a la hora de utilizarlo, ya que su pH es <1, considerado como un ácido triplótico extremadamente ácido y corrosivo si entra en contacto con la piel.
Su potencial para acidificar es bastante menor que el ácido nítrico, pero eso no quiere decir que haya que tomar todas las medidas de seguridad posible para evitar una desgracia.
El ácido fosfórico tiene múltiples usos en agricultura, industria, alimentación y medicina. Es habitual el uso de este compuesto en grado alimentario para la elaboración de bebidas gaseosas. Es clasificado como aditivo alimentario E-338.
A nivel de laboratorio también es muy utilizado para la preparación de disoluciones tampón o reguladores de pH. Además, cuando el ácido fosfórico es mezclado con amoniaco, se crea el fertilizante fosfato monoamónico (NP 11-61) muy utilizado también en agricultura cuando además de fósforo, se desea aportar nitrógeno en forma amoniacal.
En agricultura, actualmente existen 3 formas solubles de aplicar fósforo, a partir de los siguientes fertilizantes:
Otras formas, como el fosfato cálcico, no son consideradas solubles y es necesario utilizar ácidos para convertirlas en líquido.

A nivel de fabricación, el proceso de obtención del ácido ortofosfórico (como también se conoce) puede ser realizado por varías vías:
Fabricación por vía húmeda: a partir de roca mineral en base a fosfato cálcico, se ataca con ácido fosfórico, creando por un lado ácido fosfórico y, por otro, sulfato de cal (yeso agrícla)
Fabricación vía seca: con polvo de fósforo blanco en formato sólido (con gran higroscopicidad), se prende ne cámara de combustión para enriquecerlo en oxígeno (P2O5).
Ambas formas, se produce la síntesis química del compuesto original (roca fosfórica), por lo que no es considerado como fertilizante ecológico.
Los cultivos necesitan de forma esencial fósforo, pero lo requieren en menores concentraciones que nitrógeno, calcio o potasio, por ejemplo. De forma general, un cultivo necesita entre 50 y 150 kg de fósforo puro, por lo que la forma de calcularlo según el ácido fosfórico es simplemente dividiendo la cantidad a aportar entre 52% (/0,52).
Cálculo en mmoles/L o meq/L
En la fertilización profesional, habitualmente se utiliza el cálculo de la solución fertilizante en mmoles/L o meq/L. Esto quiere decir que el aporte de fertilizante va en función de la cantidad real de agua aportada.
El fósforo participa en los procesos metabólicos, tales como la fotosíntesis, la transferencia de energía y la síntesis y degradación de los carbohidratos. Es un elemento indispensable para el correcto desarrollo de la planta, y es considerado como un mineral esencial.
Los síntomas de la deficiencia del fósforo reducen considerablemente el desarrollo de la planta, donde en las hojas aparece una coloración púrpura y oscura que aparece inicialmente hojas más viejas. Se reduce el volumen radicular y se produce retraso en la floración.
Las plantas absorben el fósforo en el suelo como ión ortofosfato: HPO4-2 o H2PO4–. Según el pH del suelo, el comportamiento del fósforo cambia, de forma que cuanto más alto es en un suelo, más hidrógenos tiene, predominando la forma H2PO4–.
Su movilidad es muy limitada y necesita contacto directo con las raíces para absorberlo por difusión. En suelos calizos, su degradación es muy alta, pudiendo ser superior al 50% o incluso más. La asimilación de fósforo por parte de las raíces requiere gasto energético, por lo que influyen variables como temperatura, presencia de microorganismos solubilizadores, volumen radicular y varias variables más conseguir un buen aprovechamiento de este mineralen el suelo.
En general, el suelo contiene altas cantidades de fósforo, pero la mayor parte no está soluble. La forma de medirlo en un análisis de suelo es mediante fósforo Olsen. Un promedio de contenido medio en fósforo está comprendido entre 35 y 70 ppm (mg/L de solución). Es frecuente ver como la mayoría de suelos de agricultura intensiva tienen más de 100 ppm, pero existe una mala optimización en su asimilación.
En este tipo de suelos. organismos solubilizadores de fósforo, como micorrizas y tricodermas, tienen mucha participación y son altamente recomendables.
Hoy en día, la fuente de ácido fosfórico líquida es una de las formas más utilizadas de fósforo para las plantas. Podemos encontrar varias fuentes con riqueza entre 52-54% p/p (1 kilo), pero la procedencia puede ser la siguiente:
En cualquier almacén de insumos agrícolas se puede encontrar, siendo el formato más habitual la garrafa de 20 L. A nivel industrial, también se puede comprar en GRG o IBC de 1000L.
Aunque el precio varía según la fuente de procedencia y marca, el precio por litro suele ser de 0,75 €/L a 0,9 €/L. Si buscamos grado alimentario, el más puro, suele ser superior a 1 €/L.