El boro es uno de los siete micronutrientes esenciales que las plantas necesitan durante todo su periodo de vida.
Este tipo de nutrientes crean serios desajustes en el cultivo cuando se encuentran en insuficiencia, a pesar de que las dosis utilizadas sean muy reducidas.
Una de las formas básicas de aportar boro es con el ácido bórico, aunque no es la única. En este artículo revisamos cómo utilizar químicamente esta fórmula de boro y conocer las dosis más indicadas según el cultivo que queramos fertilizar.
Se conoce como ácido bórico o por la forma química de ácido trioxobórico. Este compuesto es habitualmente utilizado en agricultura, aunque tiene muchas otras facetas.
Se utiliza como antiséptico, actividad insecticida (principalmente frente a cucarachas) precursor de compuestos químicos e incluso como retardante de llamas.
A nivel químico para laboratorio, el ácido bórico también actúa como un agente tampón. Es decir, evita saltos brucos de pH entre ácidos y bases.
Bórax es un mineral procedente de zonas volcánicas, aunque existen muchas rocas boratadas como colemanita, boronatrocaicita o boracita, por ejemplo.
Cuando a dichas rocas boratadas se les aplica un ácido para su solubilización, se obtiene la sal de ácido bórico, algo que fue desarrollado por primera vez por Wilhelm Homberg.
El ácido bórico es un compuesto químico soluble en agua, con una riqueza en boro del 17% p/p. Su fórmula química es B2O3.
Las plantas necesitan micronutrientes de forma continua y en pequeñas concentraciones. La ausencia de alguno de ellos desencadena problemas de desarrollo, clorosis y falta de crecimiento.
Esto es debido a que muchos de estos nutrientes están involucrados en procesos metabólicos y enzimáticos.
Cuando mediante el fertirriego aportamos cualquier fuente de boro (por ejemplo, ácido bórico), este elemento queda fijado o adsorbido al suelo, especialmente en aquellos suelos con alto contenido en arcillas, con presencia de materia orgánica o concentraciones importantes de hierro y aluminio.
Sin embargo, la adsorción es reversible y hace que pueda ser absorbido por la planta cuando se encuentra en forma soluble.
En el suelo, la forma química más habitual del ácido bórico (H3BO3) es en forma de borato (BO3-).
De esta forma, está libremente disponible para las plantas, especialmente como H3BO3.
La absorción del boro por las plantas es pasivo (sin gasto energético) y depende de la concentración en el medio, el pH del suelo y otros condicionantes (presencia de hierro o aluminio).
La cantidad que las plantas asimilan de boro depende de la traspiración de la planta, de ahí que pueden presentarse carencias de este elemento en etapas de altas temperaturas (cierre de estomas) y baja disponibilidad hídrica.
Como micronutrientes esencial, el boro se necesita para realizar los siguientes procesos vitales en cualquier cultivo:
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Cuando no aportamos suficiente boro a las plantas, ya sea en forma de ácido bórico, boro etanolamina o cualquier otra fuente, se producen carencias de este elemento.
La respuesta física es fácilmente identificable en los cultivos, pero en general se producen menos yemas florales (o las que existen están debilitadas), brotes secos, deformaciones en hojas, falta de producción de polen o semillas improductivas.
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El boro también puede ser un problema cuando se encuentra en grandes cantidades. De hecho, es frecuente que muchos suelos tengan altas concentraciones de este elemento y causen exceso de concentración en hoja.
Dicha toxicidad se manifiesta en quemaduras en márgenes de hojas. Esto es debido a que el boro es prácticamente inmóvil y suele acumularse en ápices y en dichos bordes.
Tras haber analizado el contenido en boro que tiene nuestro suelo mediante un análisis, podemos plantear la cantidad de ácido bórico (u otra forma de boro) que aplicar, en continuo durante el desarrollo del cultivo.
La forma de ácido bórico puede aplicarse tanto por vía foliar como en fertirrigación, siendo más común lo segundo, excepto en cultivos de secano.
Aplicación foliar: dosis generales de 250-400 g/hl (100 L de agua) en todos los cultivos.
Dosis en fertirrigación:
Existen varias formas de aplicar boro. La más conocida es ácido bórico, aunque también hay otras como las que a continuación se mencionan.
Además, existen formas de complejar el nutriente, por ejemplo, con etanolamina, conocido como boro etanolamina.
Además de en agricultura, también se utiliza por la industria química para otros usos:
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