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Denominar a un insecto, asesino, supongo que no es lo más adecuado, ellos al fin y al cabo lo único que buscan es alimento para su prole. El problema no está en ellos, el problema está en que la globalización trae cosas buenas y cosas malas, y esta es una de ellas.
¿Qué tiene que ver la globalización con los insectos? La respuesta es muy sencilla, ya que el trasporte de mercancías por todo el mundo, así como el de personas, tiene como consecuencia que otros seres vivos también utilicen estos medios de trasporte para explorar nuevos hábitats.
Podríamos hablar de muchos casos y de muchas situaciones diferentes, sin ir más lejos la COVID pero en el post de hoy vamos hablar de un problema bastante grave, que es la avispa asiática.
Esta avispa procede del sudeste asiático y se introdujo en Europa, probablemente porque alguna reina decidió pasar el invierno en un contenedor dedicado al trasporte de mercancías por mar. Las reinas de velutina pasan el invierno en un lugar protegido en el que sobrellevar las inclemencias climáticas de los meses de invierno. Una vez que las temperaturas empiezan a ser más moderadas salen de ese letargo denominado diapausa y empiezan a realizar un primer nido en el que depositarán los primeros huevos. Una vez que nacen las obreras, son estas las que se encargan de ampliar el nido y de salir en busca de alimento, así como de ampliar el nido y de labores de vigilancia y protección. A partir de este momento la reina sólo se dedica a poner huevos.
Un nido de velutina embrionario, que es el nido realizado por la reina, puede pasar en un par de meses de tener un individuo, la reina que inició el nido, a más de 1000 ejemplares. Lo que hace de esta avispa en concreto, un peligro para el resto de insectos y en especial de las abejas.
La respuesta está basada en lo fácil que esta especie se adaptó a la climatología europea, en especial a los países situados en el sur como Francia y España. Además, otro factor que la convierte en un factor de riesgo, es que de un sólo nido, salen decenas de reinas que serán fecundadas por los machos antes de que estos se mueran y de que las futuras reinas busquen un lugar en el que pasar los meses de invierno. Por lo tanto, si de un nido de velutina salen 100 posibles reinas, y de estas sobreviven al invierno la mitad y de las supervivientes consiguen formar una colonia el 50%, al final de la primavera tendremos 25 nuevos nidos de velutina resultado de un sólo nido madre. Con un sencillo calculo matemático te harás una idea de cuantas nuevas obreras saldrán a cazar abejas cada verano. Sin olvidarte que el proceso vuelve a empezar cada otoño y ahora no partimos de un nido si no de 25. Una auténtica locura!!!!!
Otro punto que la convierte en una ameniza para las abejas y para otros insectos autóctonos, es la alimentación. y es que las avispas asiáticas salen en cientos a cazar para alimentar a las larvas que están creciendo en el nido. Su dieta es muy variada: abejas, otras avispas, hormigas, invertebrados, etc. 
Porque las abejas y los insectos de los que se alimentan aún no han aprendido a defenderse de su ataque, porque no hay depredadores naturales suficientes que puedan controlar su población, por diferentes motivos, entre los que se encuentra la destrucción del hábitat de algunos de ellos.
La intervención humana no es la más idónea, eso está claro, pero no queda otra en estos momentos. La mejor época para intervenir es a finales de invierno, cuando las hembras fecundadas empiezan a despertar de su descanso invernal. Es ahí cuando tenemos que empezar a colocar trampas en lugares como camelias o árboles frutales que empiecen a florecer, para cazar a esas futuras reinas y reducir, como consecuencia de su muerte, los futuros nidos.
Hay muchos productos específicos para colocar en las trampas. Algunos de elaboración casera que funcionan bastante bien. Yo te dejo la fórmula del que yo utilizo y además un vídeo para que veas su eficacia. Las cantidades que te doy darán una cantidad de líquido suficiente como para preparar dos o tres trampas, dependiendo un poco del tamaño del recipiente que vayas a utilizar.
La levadura la puedes comprar en cualquier supermercado, en la sección refrigerada.