arreglar persiana
Una persiana que no funciona bien suele tener problemas en su estructura básica: las láminas pueden estar desalineadas, torcidas o atascadas en la guía, o la cinta enrolladora puede haberse salido del tambor. Antes de nada, sube y baja la persiana lentamente para identificar dónde se bloquea.
Si la persiana se atasca en un punto, detente ahí, baja un poco y sube suavemente hacia ese punto varias veces: a veces las láminas solo están mal colocadas. Si ves que una lámina está doblada o fuera de su sitio, sácala (suelen salir por arriba) y colócala recta en su posición. Si la cinta está suelta del tambor, deberás subirla completamente, acceder al mecanismo superior de la cajonera y reenganchar la cinta manualmente en el tambor.
Cuando identifiques el fallo, es probable que sea una reparación sencilla de bricolaje. Si la persiana es más antigua o el problema es más grave —el motor no funciona, el sistema está muy corroído o hay roturas estructurales—, puede ser más práctico llamar a un profesional que desmontarla tú mismo.