¿Cómo combatir la cochinilla?
La cochinilla es un insecto parásito resistente que se alimenta de la savia de las plantas, así que su control requiere constancia. Tienes varias opciones según el nivel de infestación y tus preferencias.
Para infestaciones leves, los métodos manuales funcionan bien: retira las cochinillas una a una con un pincel humedecido en agua jabonosa o alcohol, luego enjuaga la planta con agua en pulverizador. También puedes aplicar agua jabonosa directamente sobre el bicho con el pincel. Para casos más reincidentes, puedes espolvorear azufre en polvo fino después.
Para infestaciones más graves, necesitarás tratamientos más potentes. Los insecticidas naturales como el aceite de neem mezclado con jabón potásico son efectivos, tanto si los aplicas regando como pulverizando sobre las hojas. El aceite mineral blanco también funciona muy bien: diluye según las indicaciones y asperja sobre las partes afectadas, teniendo cuidado de no exponer la planta al sol directo durante unos días después. Importante: los insecticidas sistémicos (los que se mezclan con el agua de riego) son muy efectivos, pero requieren dos tratamientos con una semana o diez días de intervalo, ya que la primera aplicación no mata los huevos. Sigue siempre las indicaciones de dosis del producto elegido para evitar dañar la planta. Un último consejo: combate las hormigas que encuentres cerca de tus plantas, pues algunas especies las cultivan como si fueran "granjas de cochinillas".