¿Cómo germinar semillas de kiwi extraídas del fruto?
Las semillas de kiwi extraídas del fruto necesitan un tratamiento previo para germinar con éxito. Lo primero es limpiarlas bien del fruto y dejarlas secar. Algunas semillas requieren escarificación —un ligero desgaste de la cubierta con una lima— para favorecer la germinación, aunque no es obligatorio en todos los casos.
Una vez preparadas, siembra las semillas en un sustrato que drene bien. Si quieres comprar uno hecho, elige un sustrato especial para semilleros. Si prefieres hacerlo tú mismo, mezcla un 60% de turba negra de calidad, un 20% de humus de lombriz y un 20% de arena de río. Mantén el sustrato húmedo pero sin encharcarlo: el exceso de humedad pudre las raíces de las plántulas. La temperatura ideal está entre 25 y 30 °C.
Una vez que germinen y desarrollen sus primeras hojas, manipúlalas con cuidado: el tallo, las raíces y las hojas son muy delicados. Trasplántalas a macetas con un buen sustrato que favorezca la aireación, y sigue controlando la humedad sin pasarte. Recuerda que más adelante necesitarás tener plantas macho y hembra para que se produzca la polinización y obtengas frutos.