¿Cómo podar un rosal viejo con ramas robustas?
El rosal viejo con ramas robustas necesita una poda de renovación para rejuvenecerse. El objetivo es eliminar la madera envejecida y estimular el brote de nuevas hojas y flores, consiguiendo una planta más compacta y vigorosa.
Lo primero es podar las ramas robustas por encima de la cuarta o quinta yema, ya que estas tienen capacidad para alimentar entre 4 a 5 brotes nuevos. Abre bien la planta cortando todas las ramas que se crucen o vayan hacia el centro, dejando solo las que apunten hacia afuera para que entre la luz. Elimina también cualquier rama muerta, enferma o débil, así como los brotes que salgan del patrón del injerto, que no producen flores.
Realiza los cortes de forma limpia y oblicua, por encima de una yema orientada hacia afuera, de modo que el agua escurra y no se produzca podredumbre. La mejor época para este tipo de poda es el invierno o al comienzo de la primavera. Una vez terminada la poda, abona el suelo y aplica acolchado para facilitar el rebrote vigoroso de la planta.