¿Cómo replantar un cactus?
Para replantar un cactus necesitas ante todo protegerte a ti mismo y al cactus. Si el ejemplar es grande, rodea el cactus con telas o medias para evitar que sus espinas causen daños; esta solución no daña la planta como haría el cartón. Con cuidado, sujeta todo el conjunto con un palo vertical que te ayude a manipularlo. Si es muy grande, pide ayuda a otra persona.
Elige una maceta solo un poco más grande que la anterior —el diámetro del recipiente no debe ser inferior al del tallo del cactus—, porque los cactus prefieren macetas reducidas para controlar la humedad del sustrato. Usa tierra específica para cactus, que debe ser porosa y con buen drenaje: la combinación ideal es mitad materia orgánica y mitad materia inorgánica. Esta estructura es vital para evitar que la planta se pudra por exceso de agua.
Una vez replantado, deja que el cactus se aclimate sin riego durante unos días. Después, riega solo cuando la tierra esté completamente seca; puedes introducir el dedo un par de centímetros para comprobarlo. En invierno reduce mucho la frecuencia de riego.