¿Cómo saber si un agapornis es macho o hembra?
Los agapornis no presentan dimorfismo sexual, es decir, no hay diferencias físicas evidentes entre machos y hembras a simple vista. Esto hace que identificar su sexo sea complicado sin ayuda especializada.
Existen algunos métodos que puedes intentar en aves de más de 6 meses de edad. El más conocido es palpación de los huesos pélvicos: sosteniendo al ave con cuidado, introduce tu dedo meñique entre las patas, justo encima de la cloaca. Si notas una pequeña abertura entre los huesos, probablemente sea hembra; si los sientes más juntos y abultados, probablemente sea macho. Este método no es totalmente fiable y requiere práctica para no confundirse.
En algunas especies como el agapornis roseicollis hay rasgos que pueden ayudarte: las hembras suelen tener el pico más ancho en la base, la cabeza más redondeada y una postura más relajada, mientras que los machos son generalmente más pequeños, con la cabeza con cambios de dirección más marcados y una postura más estilizada. Aun así, estos indicios no son definitivos.
El método completamente fiable es el sexaje por ADN: se envían unas plumas del ave a un laboratorio especializado y obtienen el resultado con certeza prácticamente total. Es la opción más segura si necesitas saber con exactitud el sexo de tu agapornis.