¿Cómo se arregla un cristal roto?
Un cristal roto se arregla reemplazando el vidrio dañado. El proceso es sencillo si sigues estos pasos.
Lo primero es eliminar todos los restos del vidrio roto con cuidado. Una vez roto por completo, retira la masilla vieja que lo sujeta (hazla saltar con un cortafierro) y los clavos sin cabeza que puedan estar aseguando el vidrio. Limpia bien el rebaje de la ventana o marco.
Antes de colocar el vidrio nuevo, aplica una tira fina de masilla de unos 3 mm en el rebaje, justo donde descansará el vidrio. Si la madera está seca, humedécela previamente con aceite de linaza para que la masilla se adhiera mejor. Coloca el vidrio nuevo presionándolo contra la masilla y fija lo con clavos sin cabeza alrededor; para no romper el vidrio, usa el mango de un cortafierro en lugar del martillo. Por último, recubre el contorno del vidrio con una capa final de masilla que disimulará los clavos, alísala bien con los dedos y una espátula. Es una tarea que puedes hacer tú mismo sin dificultad.