¿Cómo trasplantar un árbol ya crecido?
Trasplantar un árbol ya crecido es posible, pero requiere planificación y cuidado para que sobreviva el cambio. Lo primero es elegir bien la época: es preferible hacerlo en reposo vegetativo, entre finales de invierno y principios de primavera, cuando el árbol está a punto de brotar pero aún no lo ha hecho intensamente.
En árboles grandes, lo ideal es hacer el trasplante en fases durante varias estaciones. Esto significa cortar parte de las raíces en un lado, rellenar con tierra nueva y esperar varios meses antes de hacer el trasplante completo. Por ejemplo, cavas aproximadamente medio perímetro alrededor del árbol, cortas las raíces, rellenas con tierra vegetal enriquecida, esperas meses y repites la operación en la otra mitad. Una regla fundamental es: **a menos raíces cortadas, menos ramas debes podar**. No hagas podas drásticas; mantén el máximo de ramas posible, especialmente en las puntas donde se concentran las hormonas de enraizamiento. Si el árbol está muy apelmazado o tiene un sustrato deficiente, adelanta el trasplante aunque esté brotando, porque aguantar otro año en esas condiciones es peor.
Después del trasplante, protege el árbol de estrés adicional: evita sol y viento directo durante un mes, riega con cuidado sin encharcar, y no lo abones hasta que vea que se recupera bien. Con paciencia y los cuidados necesarios, un árbol crecido puede trasplantarse con éxito.