¿Cómo y cuándo se poda un olivo (joven, viejo o en maceta)?
La poda del olivo se realiza en invierno, al final del reposo vegetativo, entre enero y marzo. El momento exacto depende de tu zona climática: en regiones con heladas, como Madrid, es mejor retrasarla a finales de febrero o marzo, cuando ya no hay riesgo de heladas fuertes; en zonas templadas, sin heladas, puedes podar antes, desde enero, tras la cosecha.
El tipo de poda varía según la edad y el objetivo del árbol. Los olivos jóvenes requieren una poda de formación para configurar su estructura, eliminando ramas bajas y dejando un eje central bien definido. Los olivos adultos en producción necesitan una poda ligera de aclareo anual o bianual, quitando ramas que se cruzan, chupones verticales y material muerto para que entre bien la luz y el viento. Los olivos viejos o descuidados pueden rejuvenecerse con una poda más intensa, pero hecha de forma progresiva a lo largo de dos o tres años, renovando las ramas por partes y protegiendo los cortes grandes.
En maceta, puedes cambiar de recipiente en primavera cuando el árbol comienza a despertar. Para olivos ornamentales sin interés en la producción, la poda se adapta a la forma que prefieras (redonda, en vaso, etc.), respetando siempre que el árbol tolera mejor las podas moderadas y frecuentes que los cortes severos esporádicos. Recuerda que los olivos no admiten bien las podas muy agresivas de una sola vez, así que es mejor ser progresivo en los primeros años si el árbol lleva mucho tiempo sin podarse.