¿Cuál es la mejor época para abonar árboles frutales?
Los árboles frutales se abonen en dos momentos clave según el tipo de abono que uses. Con abonos orgánicos como el estiércol, la mejor época es en invierno, cuando pierden las hojas, porque aprovechas las lluvias y el abono se descompone lentamente en el suelo. Con abonos químicos minerales de liberación lenta, lo ideal es a finales de enero o principios de febrero, para que se incorporen al terreno y estén disponibles cuando el árbol empieza a brotar en primavera.
Si prefieres un abonado más escalonado durante el año, puedes añadir de nuevo un abono mineral en julio-agosto, o hacer un abonado foliar cuando el árbol tenga hojas. Evita abonar justo antes de la floración: los árboles se alimentan de sus reservas en esa fase, así que lo mejor es esperar a que termine la floración para aplicar nitrógeno si lo necesitan.
Ten en cuenta que los árboles plantados recientemente, especialmente los menores de dos o tres años, necesitan poco abono; lo principal es que el suelo sea rico. Si el árbol crece bien, es señal de que no le falta nutrientes. En caso de abonos en maceta, usa cantidades menores a las recomendadas para evitar quemar las raíces.