¿Puedo recolectar calabazas del peregrino?
La calabaza del peregrino es perfectamente recolectable cuando ha alcanzado su madurez. Lo ideal es esperar a que la planta madre haya muerto completamente antes de arrancarla de la mata, lo que ocurre normalmente hacia octubre o noviembre según tu zona. Una vez cortada, déjala secar en un lugar sin luz directa del sol; esto preservará mejor su aspecto y evitará manchas.
Si lo que quieres es usarla como recipiente para guardar líquidos o simplemente conservarla en buen estado durante años, tendrás que impermeabilizarla. Puedes aplicarle barniz por fuera para darle protección y brillo, y por dentro usar una solución de cola blanca diluida en agua, que crearán un revestimiento sin poros al secarse. También existen métodos tradicionales como la cera de abeja, que es impermeabilizante natural.
Recuerda que la calabaza del peregrino es una planta que necesita bastante espacio para crecer —puede extenderse hasta 10 metros— y que sus flores son nocturnas y de corta duración. Si tienes solo una mata y no ves frutos, tendrás que polinizar manualmente las flores femeninas con el polen de las masculinas durante el atardecer.