La investigación en botánica y jardinería no solo existe el enebro común, sino que también, ha dado lugar a innumerables variedades de enebro, que se adaptan a casi cualquier necesidad del jardinero.

(Imagen/ Flickr: brewbooks)
Aunque puede alcanzar hasta los 10 metros, en forma de árbol, lo habitual es que no pueda alzarse más de 3 m. de media. Su crecimiento es bastante lento y sostenido.
Sus hojas no son planas, sino ligeramente redondeadas y además muy ásperas, formando verticilos de tres en tres.
Sus flores se agrupan en formas cónicas y brotan dos veces al año: en invierno y primavera.
Las frutas, muy abundantes, tienen aspecto de baya de color violáceo.

(Imagen/ Flickr: Jon David Nelson)
Para cultivar un enebro podemos multiplicarlo mediante semillas, o bien por acodo o esqueje (para recurrir a este tipo de técnicas, hay que cultivar a principios de primavera).
Las plagas más frecuentes del enebro son las cochinillas y la araña roja.

(Imagen/ Flickr: cliff1066tm)
Fundamentalmente se recurre a este árbol-arbusto para la jardinería ornamental, ya que admite bien la poda y se pueden realizar curiosas formas con su denso follaje. Se pueden crear siluetas y figuras cónicas que ofrecerán una distinguida elegancia al jardín.
Se poda en primavera y otoño.