

Las múltiples variedades de la yucca aloifolia son originarias de las zonas tropicales principalmente de América, pero desde hace algún tiempo se ha extendido su cultivo en las costas mediterráneas por su fácil adaptación al entorno.
Actualmente es muy corriente encontrar una yucca destacando entre los cultivos de cualquier jardín.

(Imagen/ Flickr: sarowen)

(Imagen: Wikimedia)
Las hojas, verde claro, se distribuyen en grandes rosetones de hasta 4 metros de diámetro. Tienen forma de lanza, con finas espinas en los extremos que pueden alcanzar los 4 centímetros.

(Imagen: Wikipedia)
Los escapos -tallos sin hojas que arrancan directamente de la raíz- terminan en una espiga de la que brotan flores alargadas colgantes.
De color blanco, con matices desde los destellos púrpuras al color crema, adornan vistosamente la yucca, convirtiéndola en una planta llamativa a la vez que imponente.

(Imagen/ Flickr: Martin LaBar (going on hiatus))
La cuna de la yucca aloifolia se localiza en el suroeste de los Estados Unidos. Pero desde allí se ha ido extendiendo por el mundo gracias a su consideración como planta ornamental capaz de resistir a la sequía.
Las condiciones más adecuadas para su óptimo desarrollo son similares a las de los cactus: entornos cálidos con exposición directa a los rayos del sol y suelos no excesivamente nutridos y con buen drenaje.

(Imagen: Wikimedia)
La mejor forma de reproducirla es mediante esquejes. En lugares donde abunda, sus hojas se aprovechan para producir papel y estopa.

(Imagen: Wikipedia)
Si buscas darle un aire nuevo a tus inquietudes botánicas, anímate; cultiva una yucca y disfrutarás del privilegio de ver como, año a año, crece y se desarrolla hasta convertirse en la reina de tu jardín.
Fuentes: Granada.org; Vereda.saber.ula.ve