
Michel Montignac ha vendido más de siete millones de libros en todo el mundo. El ejemplar más famoso es '?Cómo adelgazar en comidas de negocios?' (1987). Ejecutivo de una farmacéutica y con problemas de sobrepeso, decidió poner fin a su obesidad con un nuevo sistema para adelgazar que permitiera a los hombres con puestos de responsabilidad, comer bien en las citas de empresa, disfrutar de todo tipo de platos y olvidarse de la típica dieta de lechuga y pescado a la plancha. Sin duda, supuso un hito para el género masculino, ya que demostró que el hombre también se preocupa por la báscula.


En el apartado de glúcidos malos, nos encontraríamos el azúcar, los dulces y la bollería, el pan blanco, las harinas y cereales refinados, las patatas, la miel, el maíz y la maltosa (presente en la cerveza), productos que deberíamos excluir de nuestro régimen si padecemos obesidad.
Desterrar el azúcar, un glúcido malo que no considera en absoluto imprescindible. "Durante decenas de miles de años, el ser humano no disponía de azúcar ni mucho menos lo echaba en falta", asevera el autor. Se recomienda usar edulcorante o, mejor, fructosa. "El pan ordinario, al estar fabricado con harinas refinadas", explica Montignac, "carece por completo de todo lo que necesita un metabolismo normal". Se aconseja el auténtico pan integral, más natural que el blanco. Similares recomendaciones sigue en el caso del arroz y la pasta. Los arroces orientales (basmati) y el salvaje indio son más que aceptables. El arroz convencional habría que cocerlo al modo asiático. La pasta, por su parte, deberá ser integral y poco cocida (al dente). La patata tiene un índice glucémico muy alto al cocinarla, por lo que se desaconseja si queremos adelgazar. Sólo sería aceptable si se hierve con piel. Montignac recomienda pedir ensaladas, verduras u hortalizas para las guarniciones. Asimismo, nos anima a consumir zanahoria cruda y a desechar la hervida, ya que la cocción eleva su glucemia. Respecto al maíz, afirma que el cereal ancestral cultivado en América tenía excelentes propiedades por su alto contenido en fibras solubles. Al tratarlo para cocinar, el almidón se altera y eleva el índice glucémico, por lo que se desaconseja para adelgazar.
Éstos son los alimentos más importantes sobre los que habría que hacer correcciones en nuestros hábitos alimenticios. Obviamente, la lista es mucho más larga. Entre los productos que tienen glucemia baja y, por tanto, se recomiendan, destacamos: las verduras, la fruta fresca, la soja, los cacahuetes, la mermelada sin azúcar, las legumbres, los lácteos, el zumo natural, los cereales integrales o los guisantes.


Según señala María Jesús López Criado en su libro DIETario, este sistema "clasifica los hidratos como buenos y malos: los buenos serían los que provocan una liberación pobre de glucosa en sangre (pan integral) y los malos (azúcar), los que provocan un fuerte aumento de glucosa". Algunos médicos señalan entre los efectos secundarios la pérdida rápida de peso, deficiencia de minerales, vitaminas y fibra, aumento del ácido úrico y del colesterol, así como mal sabor de boca.
Para Montignac, las críticas médicas a su método se derivan de los intereses de muchos profesionales de la nutrición y de la industria de la dietética y la alimentación. Controversias aparte, de lo que no cabe duda es de que, antes de plantearse llevarla a cabo, no está de más consultar a un especialista que nos proporcione toda la información necesaria y nos asesore previamente.