
- Cuidar, recoger y limpiar los arriates.
- Preparar las vivaces para el invierno, podándolas y aplicando una protección contra el frío donde sea necesario.
- Señalar los trozos vacíos en los arriates con palitos, eventualmente unidos por un hilo de color, para así poder recordar el color que se quiere tener ahí.
- Podar las flores marchitas y las hojas sobrantes y depositarlas en el montón de compost.
- Quitar las anuales de verano marchitas y mustias.
- Retirar las malas hierbas.
- Recoger las hojas caídas para la protección de plantas, rosales y arbustos. Una capita de unos 10 cm. de grosor es suficiente para proteger el cepellón.
- Las especies rocosas suelen ser más sensibles a la humedad que al frío. Si fuera necesario, pondremos un 'tejadito' encima de las más débiles.
- Sujetar los brotes nuevos del rosal trepador. No 'estrangularemos' la rama doblándola por detrás de la celosía; ataremos la ramita joven sin forzarla la parte delantera.

Para mantener el color durante meses en los tiestos y cestas grandes se aconseja la plantación en 'pisos': primero se cultivan y se cubren de una capita de tierra los bulbos de floración más tardía, seguidos por los que tienen un periodo de floración más temprano. Esto se repite hasta que la maceta o cesta esté llena.
Si lo deseas, puedes complementar el arriate ornamental con especies que florecen en invierno. Es posible proporcionar color al jardín invernal plantando, por ejemplo, coles ornamentales, violetas resistentes a las heladas y diversos arbustos bacíferos pequeños.
Las trepadoras, coníferas y arbustos de hoja perenne todavía pueden (tras)plantarse este mes. Corta en forma de círculo las raíces del cepellón de los arbustos, árboles y coníferas de mayor tamaño que desees trasplantar la próxima temporada. Esparce polvo de turba en la zanja que se haya formado.
Sacude la tierra y quita las partes dañadas, si las hay. Déjalas secar en un lugar abrigado. Tan pronto como los bulbos estivales y los tubérculos estén secos, envuélvelos en papel de periódico y guárdalos en un lugar libre de heladas.

En este periodo, el césped es propenso a las larvas de la típula, que corroen las raíces. Aplica a tiempo un producto contra ellas para evitar grandes daños. Asimismo, también puede verse afectado por diversas enfermedades fúngicas, como el corro de brujas. Los primeros indicios muestran unos círculos de fuerte crecimiento; al final del verano y en el otoño aparecen corros de setas con esporas. Para combatirlos, podemos usar un producto contra el musgo rico en sulfato de hierro.
Para ello, hay que revestir la maceta por dentro con una capita de lámina acolchada con burbujas de aire (o, aunque quede peor, envolver la maceta con la lámina). Pon una capa de acolchado o de paja alrededor de las raíces. Una segunda opción es envolver las macetas y las plantas en esterillas. La tercera posibilidad es enterrarlas bien en el suelo.
Las formas podadas de boj y aligustre que estén en macetas pueden invernar fuera sin problemas. No hay que olvidarse de regarlos de vez en cuando, ya que las hojas siguen evaporando humedad, sobre todo cuando el sol invernal es intenso. Cuando haya heladas muy fuertes, puedes protegerlos temporalmente con lámina acolchada con burbujas de aire.
Traslada las verdaderas plantas de cubeta (subtropicales), como la adelfa, el hibisco y los arbolitos de cítricos, a un lugar libre de heladas dentro de casa o a un invernadero exterior. Podar un poco los geranios (Pelargonium), las fucsias y los granados (Punica), y ponerlos en un lugar seco, fresco y luminoso. Lo único que debes hacer es regarlos, para evitar que se sequen.

Deja crecer como un 'cable' los frutales de crecimiento bajo. Para hacerlo, cultiva columnitas estrechas de fruta, con una larga rama principal y, a lo largo de ella, numerosas ramitas laterales (no más largas de 30 cm.). Si plantas diferentes clases de fruta a una distancia intermedia de 50 cm., obtendrás una separación del jardín muy sabrosa y especial. Incluso con un clima templado pueden plantarse melocotoneros, albaricoqueros y parras contra una pared orientada al sur.
El mes de octubre es muy apropiado para cultivar kiwis. Después de la plantación has de podar rigurosamente. En la primavera te verás recompensado con vigorosos brotes jóvenes. Para poder cosechar, normalmente tienes que plantar juntas una planta femenina y otra masculina (aunque también las hay hermafroditas).
Sigue siendo la época de recolectar manzanas, peras y algunas ciruelas tardías. Recoge directamente la fruta caída, para evitar que se cubra de moho y las enfermedades consiguientes. Guarda la fruta sana en un lugar fresco y algo oscuro.
Los arriates que se han quedado libres se pueden cavar ahora. Al final de este mes puedes depositar en ellos abono orgánico fresco y medio podrido. Desentierra el cebollino, el perejil y otras aromáticas sensibles a las heladas, y ponlas en una maceta en la cocina. Así tendrás durante el invierno deliciosas hierbas frescas al alcance de la mano.

Deben retirarse las partes muertas de las plantas así como las hojas marchitas. Lo mismo hay que hacer con el exceso de subacuáticas. Resulta un material excelente para añadir al montón de compost. Ten cuidado al hacerlo, y deja en la orilla del estanque las plantas que quites durante un par de horas. Numerosos bichitos, muy importantes para el equilibrio dentro del estanque, encuentran justo entre este tipo de plantas un lugar para refugiarse. Dejando el follaje un rato en la orilla, los bichitos tienen la oportunidad de deslizarse de nuevo al estanque.
Sobre todo, mira con detenimiento el fondo del estanque. En el caso de que haya muchos residuos de material orgánico semipodrido en el fondo, también habrá que quitarlos. Las partes laterales del estanque se limpian barriendo con una escoba dura.
El otoño es la época ideal para trasplantar y aclarar un poco las masas vegetales demasiado pobladas. Puedes dividir las acuáticas más viejas y volver a plantar las mejores partes. También es recomendable suministrar una nueva capa de sustrato nutritivo al fondo del estanque y a los nenúfares que crecen en cestas.
Al empezar el invierno es importante que el agua tenga la dureza apropiada. Debe tener un valor de 10 a 12 DH. Sobre todo en el otoño esto es importante, ya que se produce en el estanque un aumento de la cantidad de CO2, algo que es debido principalmente a un menor crecimiento de las plantas acuáticas. Cuando el valor DH sea adecuado, el CO2 sobrante será fijado por el calcio.
Un exceso de este CO2 conduce a una falta de oxígeno. Siempre que en el estanque también haya todavía una gran cantidad de material orgánico, el CO2 se desprenderá debido a la desintegración causada por las bacterias. Con ayuda de una bomba de oxígeno, las burbujas no sólo se ocupan de proporcionar oxígeno al agua, sino también de evitar que el estanque se hiele.
Muchas especies flotantes como la Pistia stratiotes y el Jacinto de agua deben invernar dentro de casa. Un buen lugar para hacerlo es un acuario o una fuente amplia llena de agua. Asegúrate de que reciben suficiente luz.

Los crocus deben estar un par de centímetros por debajo de la tierra, y los narcisos justo un par de centímetros con las puntas por encima de ésta. Pon las macetas o fuentes en un lugar oscuro y fresco (a unos 12° C). Después de unas ocho semanas, la mayoría habrá formado brotes.
Fotos/Flickr (por orden de aparición): wwarby, padshewscky, eljuampa, TopRural, np&djjewell, nociveglia.