
Una de las actividades del jardinero en febrero es quitar las malas hierbas, ahora todavía se pueden controlar. Abona el arriate, los arbustos y sobre todo los rosales, por ejemplo con granulado de estiércol de vaca seco. Las plantas trepadoras se pueden volver a atar o guiar. Un suelo arenoso y arcilloso se puede mejorar ahora mezclando acolchado (material orgánico semipodrido) con la superficie del suelo. Retira todas las ramas y hojas que se habían dejado como protección.

Respecto al césped, tendrás que dejarlo descansar un poco más. Sólo cuando se formen charcos hay que entrar en acción. Pincha varias veces en estos lugares con una horca: el agua sobrante se filtrará. Si hay un crecimiento abundante de musgo, tendrás que esparcir entonces un poco de sulfato de hierro para matarlo.
Respecto a las plantas de cubeta, todavía has de regar con moderación y airear regularmente. Para la mayoría de estas variedades, febrero es el momento adecuado para la trasplantación. Elige para ello unas macetas limpias (más grandes) y utiliza tierra de maceta con arcilla, que retiene mejor el agua. Los arbolitos de cítricos y plantas como la buganvilla sólo se cambian de maceta si han crecido demasiado.

Si hace buen tiempo, puedes plantar ahora los primeros arbustos frutales. En caso de que se disponga de un invernadero, es posible sembrar las primeras verduras y también los geranios. Cuando ya no se produzcan heladas, se pueden podar con cuidado los árboles frutales.
Ya en el interior de casa, experimenta alguna vez con el bulbo gigante de la amaryllis. Queda muy bien si lo pones en un jarrón de cristal con agua, con piedrecitas bonitas o conchas en la base. El efecto será todavía más sorprendente si colocas dos jarrones idénticos uno al lado del otro.
Imágenes / Flickr (por orden de aparición): Hortulus, Herbolario Allium, mariajose.