
Los síntomas típicos del eccema son unas manchas escamosas que producen picor y ampollas. Pueden aparecer cuando el sistema inmunológico responde a una alergia o por una irritación o daño sufrido por la piel. No obstante, el factor causante casi nunca está claro. Se libera histamina, que dilata los vasos sanguíneos de la piel y permite que la zona se inunde de unas células blancas conocidas como linfocitos. Este proceso afecta a la piel haciendo que ésta se inflame, enrojezca, escueza y pique.

Finalmente, la piel puede reaccionar con hipersensibilidad a la sustancia desencadenante, y la más mínima exposición puede provocar una fuerte reacción que incluso puede afectar a zonas no expuestas. Esto explica por qué algunas personas parecen desarrollar repentinamente alergias a sustancias que han manipulado sin problemas durante muchos años.
El eccema de contacto también puede aparecer cuando una persona es sensible al tacto de una sustancia determinada. Los principales responsables son los cosméticos, el látex de los guantes y metales como el níquel o el cromo, utilizados en las carcasas de los relojes o en los broches de la ropa interior. Otros agentes nocivos incluyen los tintes y las tintas, los esparadrapos, las plantas (sobre todo las prímulas) y la lana. La exposición repetida puede aumentar la sensibilidad y provocar asma u otros problemas alérgicos agudos.

Las personas atópicas son más propensas a las tres enfermedades y el 50% de los niños que desarrollan eccema atópico acaban por padecer asma (aunque muchos dejan de verse afectados por estas alteraciones cuando alcanzan la pubertad). Este eccema también puede estar provocado por alergias a alimentos como la leche, el trigo o los huevos.

Aunque los productos que tratan la piel directamente (agrupados bajo el denominativo de terapia tópica) no curan el eccema, desempeñan un papel vital en el alivio del insoportable picor y las incómodas escamas. También ayudan a contener el acto de rascarse, que provoca un empeoramiento e incrementa el riesgo de infección. Las pomadas con esteroides pueden reducir la inflamación y aportar alivio rápido contra el picor. Si éste perturba el descanso nocturno, los sedantes pueden convertirse en un remedio provisional.

La medicación oral con antihistamínicos u otros fármacos contra el picor se utiliza ocasionalmente para ayudar a romper el ciclo 'picor-rascar-picor'. En los casos severos, el médico recetará un tratamiento breve con esteroides orales o fármacos inmunosupresosres potentes, como ciclosporina, pero sólo cuando el médico y el paciente hayan comentado los efectos secundarios.

El eccema del pañal, suele ser un caso de eccema de contacto como resultado de la humedad o de una reacción irritante a las deposiciones o a la orina. No permitas que un niño afectado de este tipo de eccema pase calor, ya que así se agravaría el estado de la piel, y asegúrate de que su piel esté en contacto directo únicamente con fibras de algodón.
El eccema varicoso aparece cuando las venas varicosas reducen el aporte de oxígeno y de sangre que transporta nutrientes a la zona. Las medidas de compresión pueden reducir la hinchazón, y las pomadas de corticoesteroides pueden proporcionar algún alivio. El eccema piel-a-piel es una forma de contacto producida por el roce y el sudor. Afecta a personas con sobrepeso.
Por Dr. David Peters
Blume
© Naturart, S.A. Editado por Blume
Extracto del libro: Manual de enfermedades comunes