
Para conseguir un buen Feng Shui en nuestro dormitorio no necesitamos una brújula, ni un cuarto de excepcionales dimensiones, ni tan siquiera un extenso manual para ajustar nuestro espacio a una compleja filosofía decorativa: sólo debemos cuidar el equilibrio, la armonía y la proporción porque la justa medida es un buen camino hacia el descanso.

Si has contestado que sí a cualquiera de estas preguntas, tu dormitorio no respeta las normas fundamentales para ser un lugar de auténtico descanso y sueño reparador. Si quieres mejorar esas condiciones, no dejes de prestar atención a nuestros consejos. En ellos te explicaremos cómo lograr un buen Feng Shui en tu dormitorio.

La cama es el mueble que debe gobernar el dormitorio. Todo tiene que disponerse en torno a ella, guardando las proporciones y distancias justas. En primer lugar, a la hora de orientar el cabecero hay que tener en cuenta que aquello que veamos desde la cama será siempre lo último y lo primero que retengamos en nuestra retina. Cuanto más caótica sea esa imagen, de menor calidad será nuestro descanso. Cuanto más armónica sea esa percepción, mayor placidez nos ofrecerá.

Las paredes con cañerías estimulan la energía vital (o chi) y, por tanto, interfieren en el descanso y favorecen el insomnio. Por último, no debemos colocar la cama cerca de una viga, ya que estos elementos aportan una sensación de carga que acaba siendo un mal augurio, pues las vigas reflejan el peso -moral, laboral, mental...

Dependiendo de tus necesidades, puedes optar por colocar la almohada en cualquiera de estos cuatro puntos cardinales.

Frente a la relación -abocada al fracaso- entre el ordenador y la cama, podemos encontrar otros muebles cómplices para nuestro dormitorio. Los sofás, los divanes y las sillas de lectura son compatibles con nuestra cama, pues todos ellos inciden en las mismas ideas: la comodidad y el descanso. En este caso, la armonía y el Feng Shui nacen de la uniformidad y la coherencia. Los muebles deben sugerir un mismo placer y una sugerente intimidad.
Elegir las sábanas y el edredón tampoco es una cuestión insignificante. Las rayas, por ejemplo, son un elemento desestabilizador y los estampados fuertes o excesivamente agresivos tampoco permiten dotar al dormitorio de la calidez necesaria para sentirnos convenientemente arropados. La ropa de cama debe tener colores cálidos y preferentemente planos. Tonos lisos y suaves que nos abriguen a través de nuestra percepción visual. Según el Feng Shui, la suma de los colores y un tacto agradable hará de nuestra cama un lugar apetecible y, en el caso de la vida en pareja, un entorno tierno y acogedor.

Dormir en una cama doble pero sobre colchones separados no es una medida acertada. La separación de colchones puede acabar convirtiéndose en algo simbólico, ya que introduce un elemento físico de desunión. Tampoco debes descuidar las diferencias que, inconscientemente, puedas establecer dentro de tu dormitorio. Es necesario asegurarse de que hay mesillas de noche y lámparas idénticas a ambos lados de la cama.

Además, se debe procurar que el espacio libre entre las mesitas y la cama sea igual en los dos extremos. Igualdad, proporción, equidad y simetría. Las normas para que una pareja funcione son las mismas que debe respetar la decoración de tu dormitorio.
Espejos, televisores, plantas y recuerdos
En cuanto a la televisión, disponer de uno de estos aparatos frente a la cama es, sin duda, uno de los elementos que más perjudican el Feng Shui de nuestro dormitorio. La velocidad de sus imágenes altera el descanso y constituye, además, un sustituto peligroso de la reflexión íntima o en pareja a la que deben invitar los instantes anteriores al sueño.

La lectura, la escritura de un diario íntimo o el pensamiento sobre lo acaecido en el día son técnicas mucho más eficaces de conciliar un sueño tranquilo y reparador. Además, en la vida en pareja, es necesario que el entorno favorezca la sensualidad y el contacto físico. La televisión introduce un componente de extrañeza y lejanía que interrumpe la comunicación corporal e íntima.
Respecto a las plantas, imprescindibles según el Feng Shui en otros lugares de nuestro piso, son un elemento que introduce la discordia y cierto exceso de energía a nuestro dormitorio. Otro aspecto importante, es que coleccionamos demasiados objetos en nuestro dormitorio. Todos ellos tienen que estar conectados con nuestros buenos recuerdos si queremos que la energía que desprendan sea positiva. Objetos de nuestra vida laboral o recordatorios de asuntos pendientes resultarán nefastos para nuestro descanso, al igual que todo elemento que evoque un asunto desagradable o de recuerdo triste.
Armarios ordenados
Es mucho más aconsejable optar por armarios de bordes redondeados y de sencillo diseño. Esto mismo puede aplicarse a las mesillas de noche y a la cómoda. Además, se debe evitar colocar muebles demasiado altos cerca de la cama. En ocasiones, la acumulación de ropa en armarios y cajones acaba dando lugar a rincones atestados de prendas donde ni siquiera somos capaces de encontrar lo que buscamos.
La sensación de desorden resulta muy desestabilizadora, especialmente si tenemos en cuenta que hemos de abrir el armario cada mañana antes de salir a la calle. La imagen que esos cajones proyectan sobre nuestra personalidad resulta hostil y acabará afectando a nuestra autoestima.
No sólo hemos de ordenar los armarios tanto como sea posible sino que es aconsejable prescindir de aquello que no vayamos a usar. El Feng Shui cree en el equilibrio, de modo que eliminar lo que no nos interesa permitirá generar espacio para que llegue a nuestra vida algo que sí nos sea de utilidad.