La caña india es una flor muy llamativa y hermosa. Puesto que posee unas espectaculares hojas y flores que parecen ser un cruce entre un gladiolo y un plátano.
Gracias a estas características, la caña india (Canna indica) proporciona un ambiente genial a cualquier jardín tropical o exótico.
La caña india no sólo en el arriate ornamental es vigorosa como planta de fondo, sino también como una atracción solitaria en un jardín minimalista, resulta una auténtica adquisición.
Aparte de eso, esta especie es muy adecuada para cultivar en macetas amplias, y dar así un aire exótico y lujoso a su terraza o balcón.
En inglés, la caña india se denomina Indian shot. Se dice que el nombre proviene de sus duras semillas negras con forma de guisante, ya que éstas se usaron cuando no había verdadera munición en una de las numerosas operaciones bélicas contra los indios.
Mucho más pacífica es su aplicación en Asia. Allí esta simiente se aprovecha como cuentas para ensartar rosarios, que utilizan los seguidores del Budismo.
Los colores de los pétalos varían de rojo claro a tonos de rosa y amarillo, provistos o no de nervios o de puntos en colores diferentes.
Las flores surgen de unas espigas cerradas. Si quitas regularmente las que se van marchitando, la planta te recompensará durante meses con todavía más flores.
Si te gustan las que tienen hojas de color rojo oscuro, entonces has de elegir la variedad cultivada C. 'Neubert'.
Para los que prefieran otro tono, la C. 'Melody Dream', de floración rosa chillón, es una buena elección.
Para disfrutar de un follaje verde, optaremos por la C. 'Rosemond Cole', con sus pétalos de color rojo anaranjado y amarillo.
Las flores de la C. 'Yara' son doradas con nervios rojos, y las de la C. 'Golden Tiger', amarillas con motas rojas.
Cabe mencionar también la C. 'Brilliant', de rojo sangre. Todas las tipologías arriba nombradas alcanzarán una altura máxima de 90 cm, y se clasifican, por tanto, bajo las formas enanas.
Las cañas indias prefieren zonas soleadas con suelo nutritivo y suelto.
Cultivado al aire libre (después de mediados de mayo) ycon la ayuda mensual de un poco de abono complementario, el mismo ejemplar empezará a formar grandes matas.
Si lo pones en una maceta, suministraremos una vez a la semana alimentación adicional y procuraremos que no se seque (debido a que sus hojas son muy grandes, la evaporación también es mayor).
Con las primeras heladas nocturnas, debes cortar las hojas y desenterrar los tubérculos.
Colócalos en macetas y déjalos que invernen en tierra seca y libre de heladas. A partir de marzo, tan pronto como empiecen a crecer los nuevos brotes, puedes regarlos de vez en cuando.