

(Imagen/ Flickr: Alexandre Dulaunoy)
Casi desconocida hasta hace un cuarto de siglo, margarita africana de la familia de las asteráceas, prefiere las zonas templadas, por lo que se puede colocar en el exterior de la vivienda si disfrutamos de un clima cálido.
Si, por lo contrario, nuestra zona es propensa a las heladas, debe protegerse en invernaderos para evitar que se estropee.

(Imagen/ Flickr: audreyjm529)

El método más adecuado es la propagación por medio de esquejes, que se debe efectuar en primavera.
Para prepararlos, es conveniente cortar el tallo por debajo del nudo de la hoja con un cuchillo afilado. Después, se introduce en la tierra y se riega, pero nunca en exceso, ya que pueden pudrirse.
Es importante evitar la luz directa del sol o, de lo contrario, el esqueje se secará.

(Imagen/ Flickr: nicolas_gent)
Cuando los vástagos han echado raíces, unas tres o cuatro semanas después de su plantación, se trasplantan a la superficie definitiva, en un suelo bien drenado.
Una vez colocadas aquí, han de regarse en abundancia durante las dos primeras semanas, pero sin llegar a encharcarlas.

(Imagen/ Flickr: Les Serres Fortier)

Es conveniente retirar las flores a medida que se marchitan, ya que así prolongamos la floración.
La poda también es beneficiosa, aunque es más productiva si se realiza en el inicio de la primavera o del otoño.

(Imagen/ Flickr: Les Serres Fortier)
Conviene añadir fertilizante de vez en cuando, para mejorar el crecimiento de la planta.
Es importante no olvidar que la margarita africana puede verse afectada por pulgones. Si esto ocurre, en casos leves, es suficiente con aplicar agua con un poco de jabón.
Se puede colocar en arriates de verano y primavera o en macetas al sol. Si se combinan varios tipos de osteospermum, de distintos colores, alegraremos el jardín durante muchos meses.
Fuentes de información: Osteospermum.com; mediterraneangardensociety.