Los productos son diversos y su efectividad alta, aunque en algunos casos no hacen más que fortalecer a ciertas plagas que vuelven cada año con más apetito.

Una opción barata y más natural de acabar con las plagas es recurrir a trucos y remedios tradicionales del hortelano, transmitidos de generación en generación, y que son mucho menos nocivos para la tierra y para el equilibro natural del huerto.
Por ejemplo, algunas plantas, como salvia, albahaca o manzanilla, permiten alejar las plagas de un modo natural.
Cultivar estas plantas cerca del huerto nos ayudará a mantener lejos a ciertos bichitos, aunque, lógicamente, no son la panacea contra ellos. Lo mismo pasa con las cebollas y los ajos, que neutralizan, siempre relativamente, las plagas de las hortalizas.

Rociando con derris o pelitre, que se pueden comprar en floristerías, tiendas de jardinería y viveros, podremos eliminar las plagas de pulgones.

(Imagen/ Flickr: Weimar Meneses)
Aún así existen plantas de las que no se alimentan estos insectos, por ejemplo los crisantemos, el anís, el cilantro o las caléndulas.
Podemos cocer las hojas de estas especies vegetales y elaborar venenos naturales. La experiencia en su uso nos dirá cuál es el más eficaz contra estos molestos bichitos.
Para acabar con plagas de orugas y gorgojos existen soluciones con tabaco muy útiles. Se puede hervir agua con tabaco puro o con colillas y rociar con el líquido colado a la planta.
- Conoce a la oruga procesionaria: el temor de los pinos en este reportaje.

Obtendremos un veneno muy fuerte que no se puede verter directamente sobre la planta y que también mata a otros insectos beneficiosos.
Su capacidad tóxica exige máxima higiene y lavarse las manos tras finalizar su manipulado.
Por su parte, la mosca de la zanahoria suele desaparecer si sembramos alrededor de la plantación algunos arbustos de romero.
Podemos fumigar con diversos productos químicos los árboles, pero, como siempre, existen algunas fórmulas naturales efectivas.

(Imagen/ Flickr: Pedro y Sergio)
El más conocido y sencillo es el de las cintas de grasa. Con un poco de cinta aislante o celofán, rodeamos el árbol y untamos la tira con grasa. Gracias a esta sustancia, los insectos que intenten subir a alimentarse de la fruta se quedarán adheridos a la grasa.
Pero no todos los insectos acceden al árbol trepando por el tronco. Para acabar con los que tienen alas y con otros que dejan sus huevos en la corteza (cochinillas, arañas rojas o chinches) podemos elaborar un veneno con el que fumigar las hojas y tronco.
Hervimos aceite con jabón, y lo diluimos en agua: el resultado es una solución que se debe aplicar inmediatamente en el frutal. Por cierto, si tenemos gallinas, es muy buena opción dejarlas picotear en los alrededores de los frutales, ya que devoran los insectos y gusanos que viven en el suelo.

Entre los métodos tradicionales para acabar con las babosas podemos mencionar los platos con azúcar, que hundidos en la tierra, sirven como cebos para atraparlas, con el fin de matarlas después (el problema es que es necesario poner muchas trampas para que sea efectivo).
La ceniza seca y el tomillo también se revelan como aliados naturales contra estos invertebrados. Las cenizas de madera además consiguen alejar a los caracoles. (En este reportaje te mostramos 10 maneras de combatir los caracoles y las babosas)

(Imagen/ Flickr: jacilluch)
Por su parte, los ciempiés pueden eliminarse con latas llenas de cáscaras de fruta o de patata.
Enterradas en la tierra atraerán a estos pequeños animales, y a los pocos días, podremos desenterrar las latas y llenarlas de agua para acabar con los ciempiés.
Los cultivos de menta pueden también ayudarnos a alejar a las hormigas de nuestros cultivos. (120 formas de combatir hormigas en este post)