
Las especias están tan introducidas en nuestra cocina que muchas veces no les otorgamos el reconocimiento que se merecen. Su poder es enorme, puesto que con tan sólo una poca cantidad de cualquiera de ellas conseguimos potenciar el sabor y el aroma de los alimentos o de distintos producto de repostería. El hecho de que las usemos en la cocina se lo debemos a los romanos, ya que fueron los primeros que tuvieron esta fabulosa idea.
Como nos comentan los expertos de la Asociación Española de Elaboradores y Envasadores de Especias y Condimentos (AEC), ¿las especias son substancias vegetales que se usan en pequeñas cantidades para dar sabor fuerte, picante o excitante a las comidas¿. Para obtenerlas hay que acudir a las cortezas, raíces, bayas o brotes de algunas plantas, la mayoría de las cuales crecen en las zonas de los trópicos asiáticos, donde el clima es perfecto para su desarrollo.

Los romanos, además de empezar a usarlas en la cocina, descubrieron que eran muy buenos perfumadores de ambientes. Pero, quizás lo más curioso, es que las especias adquirieron con el paso de los años tanto valor que, como apuntan los especialistas, "llegaron a ser más valiosas que el mismo oro provocando serios conflictos entre los numerosos pueblos que pretendían monopolizar el mercado".
El aporte calórico de las especias es prácticamente insignificante, como el de los demás condimentos (hierbas, vinagre...).
Estimulan el apetito, ya que el aumentar el sabor y aroma de los platos incitan a comer más.

Aumentan las secreciones digestivas necesarias para hacer la digestión.
Son buenos conservadores de los alimentos.
Pueden sustituir el uso de la sal como condimento en la preparación de los alimentos. Su uso en la cocina nos ayudará a reducir la cantidad de sal en la preparación, lo que será muy útil para quienes deban moderar su consumo.

Una de las ventajas que tienen es que pueden conservarse durante mucho tiempo, aunque los expertos inciden en ¿no guardarlas más de tres o cuatro meses con el fin de obtener mejores resultados¿. Lo más recomendable es guardarlas en botes de cristal herméticos y en un lugar seco y fresco. Actualmente, la mayoría pueden adquirirse en supermercados en cómodos botes que, además de cumplir su función de conservación, incluyen en la tapa un dispensador que mejora su aplicación.

Las especias, tan pequeñas en forma y tan grandes en contenido, no faltan en ninguna cocina que se precie puesto que son las que realmente le otorgan 'magia' a las recetas.