
Los ingredientes que principalmente se usan para su elaboración son la mantequilla, la harina y la leche. Según el gusto de cada persona, la mantequilla puede ser sustituida por aceite o se puede usar harina de maíz o de trigo. Lo que sí se aconseja en todo caso es que la leche sea entera, para que el espesor de la salsa sea el deseado. Para terminar de aderezarla, se usa sal y pimienta, aunque cada vez más la mayoría de los que la elaboran apuestan por darle un toque especial con nuez moscada.

Pasados unos segundos, vertemos leche y removemos, hasta que veamos que va espesando. Cuando veamos que se convierte en una pasta grumosa, volvemos a verter más leche y seguimos removiendo. Este operación de echar el líquido y remover la seguiremos repitiendo hasta obtener la textura deseada. Por eso, hablar de una cantidad exacta de leche es complicado, porque todo dependerá del espesor que deseemos de nuestra salsa.

Mientras se termina de espesar, añadimos la sal, la pimienta y la nuez moscada molida y mezclamos bien. También se pueden añadir estas especias cuando echemos la mantequilla al principio. Por último, si nuestra salsa ha quedado con grumos, algo que suele ser bastante frecuente, podemos usar un truco casero, aunque poco profesional que es darle un toque de batidora. Para conseguir que quede totalmente libre de grumos sin necesidad de usar este electrodoméstico el único secreto es remover muy bien y emplear leche calentada
previamente.

Truco para hacer rápido la bechamel y que no salgan grumos

El plato que tiene como base central la bechamel son las croquetas. En este caso, necesitamos que prácticamente la salsa se convierta en una masa compacta para poder dar forma y rebozar la mezcla en pan rallado con el fin de freírlas y que no se nos deshagan. Aquí se demuestra la versatilidad de la bechamel, pues puedes añadirla desde pedazos de pollo, hasta pescado y gambas, entre otros muchos ingredientes, para hacer croquetas de todas las variedades que puedas imaginar.

Otros usos de la bechamel son, por ejemplo, para rellenar pimientos. La combinación del sabor fuerte de estos vegetales con la suavidad de la bechamel los convierte en un plato delicioso. También sirve para rellenar crêpes, combinados con espárragos trigueros o champiñones, entre otras muchas ideas. Como podéis observar, de una receta tan sencilla, se obtienen multitud de platos. Aunque muchos temen no dar con su punto exacto, no lo dudes y prueba. No te pierdas todo lo que puedas cocinar con ella.