
Instalar un toldo en tu jardín es una forma práctica y económica de crear una zona de sombra duradera. Con solo lona y alambre, conseguirás transformar un espacio tórrido en un refugio fresco donde almorzar y disfrutar del aire libre incluso en los días más calurosos.

Montar un toldo es una tarea relativamente fácil, aunque requiere tiempo y dedicación. Lo más importante es elegir una lona de color oscuro, que proporciona mayor protección solar y mantiene la zona más fresca que los tonos claros.
La buena noticia es que puedes confeccionar y montar tu propio toldo con la ayuda de otra persona. No necesitas conocimientos especializados ni herramientas complicadas.


Probablemente tendrás que unir dos o más tiras de lona para conseguir el ancho deseado. Elige el ancho comercial que mejor se ajuste a tu superficie. Para coser las tiras, usa la máquina de coser normal y trabaja entre dos personas para guiar y tensar la tela correctamente.
En uno de los extremos del toldo, confecciona un doblez que funcione como funda. Por este túnel pasarás una barra de aluminio, hierro o madera que mantendrá rígido el borde exterior.
Cose una cinta de refuerzo a lo largo de toda la lona cada medio metro aproximadamente. En cada cinta, inserta las argollas de metal espaciadas a unos 80 cm de distancia. Las anillas sostendrán el toldo sobre las guías paralelas de alambre.
Coloca los ollaos de metal en hileras equidistantes entre las cintas con anillas. Estos pequeños desagües evitarán que se acumule agua en el toldo. Puedes encontrar los ollaos y la herramienta para insertarlos en cualquier ferretería a bajo precio.
Ata dos cuerdas al extremo rígido del toldo. Estas cuerdas pasarán por sendas poleas situadas a cada lado, permitiéndote extender y replegar la lona fácilmente.

Fija los soportes que sostienen el toldo directamente en la pared con alambres resistentes. En uno de los extremos, instala un tensor que aporte mayor firmeza y ayude a soportar el peso de la lona mojada.
Las guías de alambre deben estar bien tensas y paralelas para que las anillas del toldo se desplacen sin problemas.

Si tu espacio no es perfectamente cuadrado o rectangular, corta una pieza adicional con las medidas del área sobrante. Monta esta pieza igual que el toldo principal pero sin las cuerdas de movimiento: quedará fija y completará la sombra de toda la superficie.

Montar tu propio toldo es mucho más sencillo de lo que parece. Con paciencia, las herramientas adecuadas y la ayuda de otra persona, conseguirás crear un espacio fresco y agradable en tu jardín que disfrutarás durante todo el verano.