
Existen multitud de razas caninas diferentes, por eso decantarse por una de ellas para tenerla como animal de compañía es una labor muy complicada. Cada una tiene sus peculiaridades, pero lo que más atrae a la hora de escoger es el carácter del animal. El Bulldog francés tiene un aspecto gruñón a simple vista, pero estamos hablando de una raza sociable, juguetona, entusiasta y vivaz.
Ha sido un can que, desde hace varios años, se le ha relacionado con la alta sociedad, debido a su porte elegante y tranquilo. Esta variedad canina se ha ido extendiendo paulatinamente por diversos países europeos. Es ideal para una familia con niños pequeños, porque se muestra muy mimoso y cariñoso.
En un principio era el animal de compañía de los trabajadores del mercado central de París, carniceros y chóferes. Pero cuando la alta sociedad francesa descubrió sus movimientos sofisticados, comenzó a adquirirla, hasta convertirla en una raza completamente relacionada con la clase adinerada. Su fama como mascota de clase y de artistas fomentó su expansión a diferentes países fronterizos.

Su cabeza es fuerte, ancha, cuadrada y se completa con unos pliegues y arrugas casi simétricos. Desde la zona del cráneo, descienden unos arcos muy prominentes hasta la región de las cejas, que se separan por un pequeño surco, por eso da la sensación de estar constantemente furioso. Es una raza con una nariz muy chata, ancha, respingona y corta, dejando al descubierto las fosas nasales, ligeramente inclinadas hacia atrás.
Su hocico también es corto y presenta pliegues a ambos lados, que caen simétricamente sobre los labios superiores. Las mandíbulas de este can son muy potentes. Se muestran anchas y cuadradas, pero la parte inferior presenta una ancha curva, hasta terminar delante de la mandíbula superior, para que así todos sus dientes se mantengan perfectamente encajados.

La cola se sitúa próxima a las nalgas. Es muy corta, pero gruesa en la base y afilada en la punta. El estándar de la raza exige que se debe enroscar o anudar naturalmente. No es común que el movimiento del rabo sea muy alto, pero lo agitará cuando esté contento y lo esconderá cuando sienta temor o tristeza.

En cuanto a las orejas, señalar que tienen un tamaño mediano y se mantienen siempre rectas. Su forma no es cuadrada ni puntiaguda, porque, aunque son anchas en la base, no terminan en punta, sino que el extremo superior es redondeado. Están bastante separadas entre sí. Esta zona, es la que presenta una mayor suavidad en la piel. Con respecto al color de su manto, podemos hablar de tres variedades: atigrado, que es una mezcla de manto negro y matices tonales; blanco-atigrado, es decir, con el fondo blanco y manchas atigradas, y arena, que a su vez tiene varias tonalidades como el rojo o el marrón claro.

Esta raza tolera muy mal el calor y algunos pueden tener problemas respiratorios, que se manifestarán, sobre todo, por la noche en forma de ronquidos. Debido a su constitución, tiende a engordar muy rápidamente, por eso hay que tener cuidado a la hora de medir sus dosis diarias de alimento. Se recomienda proporcionarle de 400 a 700 grs. de pienso seco cada día, según el peso del animal.

Muchas familias eligen a esta raza, debido a su gran habilidad a la hora de vigilar. Es un gran perro guardián, puesto que su vivacidad y energía le permiten estar constantemente atento a todo lo que sucede a su alrededor. Aunque tiene un carácter un poco testarudo, estará constantemente llamando la atención para recibir caricias de su dueño. Se trata de un perro muy eficiente que convertirá la rutina en días llenos de momentos inolvidables.

Imágenes: Wikipedia.org y AnnieGreenSprings de Flickr.com