
El Cocker Spaniel Inglés, cuyo nombre proviene de la palabra inglesa woodcock, que significa becada (un tipo de ave que cazaba con frecuencia), fue en el pasado un perro excelente para la caza, por su tenacidad y su habilidad para desenvolverse en ambientes difíciles, así como por su destreza a la hora de atrapar la pieza sin provocarle ningún daño.
Actualmente, el Cocker ha pasado al ámbito familiar, convirtiéndose en un perro de compañía por su carácter sensible, emotivo y educado. Así, en el hogar, el perro no tardará en acomodarse y convertirse en compañero inseparable de sus dueños, a quienes seguirá a todas partes. Esta raza tiene la característica de ser tranquilo en la convivencia y de mantener una buena relación con el hombre, siempre y cuando éste le proporcione el cariño y el mimo que requiere.

Asimismo, se pueden encontrar menciones a los spaniels en el siglo XIV, época en la que estos perros ya eran utilizados para labores de caza, en las cuales mostraban excepcionales características, con la cualidad de no separarse mucho de su dueño y de ser lento durante las batidas. Por esto, a los primeros ejemplares se les denominó perros del Medievo, de ballesta y halcón.

Fue a principios del siglo XIX cuando se le aplicó en Inglaterra el nombre de Cocker Spaniel o Cocker. Estos perros fueron muy apreciados en Devon y Gales por su pequeño tamaño, que favorecía su movilidad por la baja vegetación de estas áreas.
En 1892, el Kennel Club reconoció al Cocker Spaniel bajo esa denominación, apareciendo en el Stud Book. Aunque en sus orígenes el peso límite de estos perros era de 11,34 kg., en la actualidad se encuentra entre los 11 y 13 kg. La raza ha ido aumentando su estatura con el objetivo de cubrir mejor su trabajo y aumentar su fuerza y peso. No obstante, se le sigue clasificando como el enano fisiológico del gran epagneul, del cual conserva la forma encefálica y psicológica.

En cuanto a su cabeza, es necesario explicar que posee un hocico cuadrado, situado a media distancia entre la nariz y el occipital y con el stop bien marcado. Sus pómulos no son muy desarrollados y la trufa es ancha para poder desarrollar bien el olfato. Su cráneo está bien desarrollado, no pecando de fino ni de tosco.
Esta raza suele tener los ojos grandes, brillantes y expresivos de color marrón o marrón oscuro con el fin de armonizar con el pelaje, por lo que nunca serán claros. El borde de los párpados se encuentra bien pegado.
Las orejas del Cocker Spaniel Inglés son de forma lobular y de inserción baja, a la altura de los ojos. Sus mandíbulas han de ser fuertes, sanas y completas. La mordida debe ser en tijera, es decir, que la cara interna de los incisivos superiores esté en contacto con la cara externa de los incisivos inferiores, colocados en ángulo recto con los maxilares.

En cuanto a su cuerpo fuerte y compacto, hay que decir que poseerá un torax bien desarrollado y un esternón profundo. Asimismo, las costillas serán bien arqueadas y el dorso corto, amplio y firme. La línea dorsal es descendiente levemente, desde el final del lomo hasta el inicio de la cola. La cola del perro, implantada ligeramente debajo de la línea dorsal, siempre estará recta, continuando con la línea dorsal, nunca en alto. Generalmente, ésta se encuentra amputada a una medida conveniente, ni demasiado corta, ni demasiado larga.
Su pelo es liso, sedoso y a veces ondulado. Posee flecos en las extremidades anteriores, en el cuerpo y en las extremidades posteriores por encima de los corvejones. Se puede ver a este perro en múltiples colores. En los ejemplares de color sólido sólo se permite una mancha blanca en el pecho. Su altura es de entre 39 y 41 cm., en los machos, y entre 38 y 39 cm., en las hembras. Su peso se debe encontrar entre los 13 y 15 kg.

Por el hecho de haber sido educado para la caza, si se observa su comportamiento en el campo se percibe como fija su atención en toda especie de animales, debido a su inquietud y su instinto.
Esta raza tiene una gran facilidad para adaptarse al entorno, ya sea en el hogar o en el campo. Su carácter no es agresivo, por lo que es habitual ver esta raza de perro, una de las más vendidas tanto en España como en resto de Europa, en nuestra vida cotidiana.

Sus orejas, especialmente delicadas, deben ser examinadas con frecuencia para detectar una posible otitis a tiempo, sobre todo en la época veraniega por el peligro que entrañan las espigas y las garrapatas. Asimismo, conviene limpiarles los ojos habitualmente.
En cuanto a la higiene, no se recomienda bañarle con demasiada frecuencia para no perjudicar la protección natural que le proporciona su pelo ante la suciedad y la humedad. Además, cuando se proceda a efectuar los baños se debe tener suma precaución para evitar que el jabón entre en sus ojos u orejas.

A menudo, también hay que controlar su dentadura, evitando caries o el exceso de sarro. Para ello, se le pueden dar, de vez en cuando, cortezas de pan o galletas para perros. Con ello se conseguirá evitar, además, el mal aliento.
La actividad física es un aspecto de gran importancia en esta raza, por lo que se recomienda hacerle practicar ejercicio, mediante paseos realizados varias veces al día. La falta de ejercicio puede traerle graves consecuencias de salud al perro, como la obesidad.
En cuanto a su alimentación, es necesario tener en cuenta la tendencia a engordar de esta raza, por lo que la comida se debe administrar en su justa medida: de 200 a 250 grs. de carne y de 60 a 80 grs. de arroz o verduras cocidas.