
Olivier Schattat, de Horticultura Las Lucanas, asegura que los estanques en tu jardín aportan beneficios "como elemento decorativo, para la educación de los niños, como apoyo a la biodiversidad y es un biotopo que atrae insectos, reptiles y aves que de otra forma no encontramos".

Una vez que se ha construido el estanque o se ha instalado uno ya fabricado, se llenará de agua, con cuidado de que no haya fugas, y se pondrán en marcha la bomba y los filtros. Poco a poco se convierte en un hábitat equilibrado para las plantas y peces que lo componen. Para no producir desequilibrios, nunca vaciaremos el estanque más de la mitad ni utilizaremos detergentes o lejías para limpiarlo.
Temperatura: conviene que el agua esté entre 17 y 26 grados.

La filtración es imprescindible para mantener el agua sin impurezas y con un nivel de oxígeno apropiado. En esta función tienen un papel destacado las bacterias que se encuentran en el estanque. Además, utilizaremos filtros artificiales, que podemos situar tanto en el interior de la charca como en el exterior. Los interiores, al no estar a la vista, no son un obstáculo al elemento decorativo que supone el estanque, sin embargo, los exteriores, más utilizados en estanques de gran tamaño, tienen un mejor acceso a la hora de limpiarlos.
Los 'skimmer', parecidos a los que encontramos en las piscinas, son muy útiles si las charcas están situadas cerca de árboles, ya que reducirán considerablemente los desechos de la superficie, como hojas o ramitas. Para que la recogida sea efectiva y el agua se mantenga en perfectas condiciones, hemos de revisar periódicamente los filtros y 'skimmer' para comprobar que no están obstruidos.



Las submersas oxigenantes se desarrollan bajo el agua, y aportan a ésta cantidades nada despreciables de oxígeno. Entre ellas encontramos Aponogeton Distachios, que resiste temperaturas desde los 30 grados hasta los 0, si está protegida, y Cladophora Aegagrophila, que, aunque crece lentamente, su cultivo resulta sencillo.




El nenúfar, tal vez la planta más popular del estanque, mantiene sus raíces en el fondo y sus tallos se extienden hasta la superficie, donde las hojas y flores flotarán. Existen dos tipos: los tropicales crecen y florecen durante todo el año, mientras que los europeos no lo hacen en invierno.


Los lotos o nelumbos son parecidos a los nenúfares, aunque sus flores se elevan por encima de las hojas, que se mantienen en la superficie. Esta acuática protagoniza un papel muy destacado en las culturas asiáticas, y necesita abono constante durante su floración, al igual que los nenúfares.



En cualquiera de los tres casos, hemos de elegir el lugar de plantación, en el mismo estanque si hemos dispuesto una zona con sustrato, o en contenedores de rejilla. Haremos un hueco en el terreno, introduciremos el ejemplar y cubriremos el agujero. Los materiales adecuados para que las plantas acuáticas crezcan son la arena de río o arcillosa y las cenizas.

Las atenciones que necesitan las plantas acuáticas no son demasiado rigurosas, pero la poda es obligada. El abono también está recomendado; en este caso emplearemos los de lenta liberación y orgánicos, pero nunca utilizaremos abonos líquidos ni estiércol. Abonaremos los lotos y nenúfares una vez al mes durante la época de floración.

Asimismo, es importante prestar atención a las plagas. Los pulgones afectarán a la mayoría de nuestras especies. Para combatirlos, bastará con aplicar agua a presión. Es probable que surjan algas en el agua; para eliminarlas, aplicaremos alguicidas. Sin embargo, para que no vuelvan a aparecer, nos aseguraremos de que los diferentes parámetros del agua se encuentran en los niveles adecuados, ya que, de lo contrario, los productos que apliquemos resolverán el problema sólo de forma temporal.
Imágenes: Lucanas.com
Fuentes de información: Lucanas.com; Elestanque.com; Botany.com