
Estas fechas festivas pueden ser a veces hasta de mal gusto para algunos, por eso, a veces nos preguntamos ¿cómo calmar tu depresión? Las navidades gustan y disgustan por igual. Mientras que unos se pasan buena parte del año pensando en esos días para volver a reunirse con toda la familia, otros pueden llegar a sentirse realmente mal sólo con recordar esa 'obligación' de celebrar algo, cuando en cierto modo, no tienen nada que festejar.
A esto, evidentemente, hay que sumarle el estrés que provoca el tener que cumplir con toda la familia y el trabajo extra que supone para muchos el cocinar platos especiales al gusto de todos y tener que pensar la manera de acertar con los regalos de los demás.
"Estos estados anímicos, que se presentan en diferentes intensidades, se vinculan con muchas de las características de la vida moderna", explica la experta. Sin duda, las navidades han perdido en buena parte su significado originario pasando a ser, para muchos una mera "propuesta de consumo masivo vacía de contenido", agrega del Luján.
Pero si algunos no ven ningún sentido a esta celebración, otros se ven realmente afectados por el hecho de haber perdido recientemente a un ser querido y no poder reunirse de nuevo con él. La tristeza de esta ausencia, para algunos se ve intensificada por la soledad, al no tener a nadie a su lado. Asimismo, los autobalances que hacemos a finales de año, también suelen recordarnos que, en ocasiones, no se ha logrado lo que se pretendía, motivo más que suficiente para poder sentirse a disgusto con uno mismo. Por último, la crisis que actualmente estamos viviendo, también puede suponer una pérdida de ánimo de cara a la Navidad.


El reunirse a desgana está demostrado que puede ser motivo de discusión y de peleas. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en la problemática que supone para muchos pasar el tiempo suficiente con todos y cada uno de los miembros de su familia, tanto política como biológica. Ese deseo de querer complacer a todos, "no sólo no se logra, sino que además nos podemos quedar vacíos y descontentos con los resultados", asegura María del Luján.


Por último, aunque a priori pueda parecer una desventaja, el estar solos en Navidad quizá pueda ser una puerta abierta para conocer a alguien nuevo o ayudar a los demás con una iniciativa solidaria. Sin duda, puede que para algunos la Navidad no sea la mejor época del año, pero existen miles de fórmulas para no sentirnos decaídos y molestos con esa felicidad innata que parece que irradia del resto de la gente. Lo mejor, saber lo que queremos hacer y no dejarnos llevar por lo que los demás pretenden que hagamos.
Agradecimientos a María del Lujan Acosta de Schmiegelow experta dePsicologos.org.