
"Todas las virtudes del hombre, y ninguno de sus defectos". Tal y como reza el panegírico del poeta inglés Lord Byron, estamos ante una raza cuya nobleza supera lo imaginable. Al mirar a un Terranova, veremos los ojos caninos más tiernos. Este amable gigante es un perro fiel por definición. A su imponente tamaño se unen valores relacionados con la abnegación pero también con el talento natural ya que el Terranova posee una inteligencia y un poder de adaptación magníficos. Reúne todas las cualidades para convertirse en un perro de guarda y protección excepcional.
Si decidimos compartir nuestro tiempo con un Terranova, enseguida nos daremos cuenta de su perspicacia. Su morfología podría llevarnos a pensar que en realidad se trata de un can bastante holgazán. Esta suposición, del todo incierta, lleva a muchos a negarle la entrada a un fiel amigo que siempre velará por nosotros: su instinto le empujará a cuidar de aquel que sea su amo.


Los pies del Terranova destacan por su anchura, pero si hay que pararse en algún rasgo de estas extremidades es su característico pie palmeado, un aspecto presente en, por ejemplo, el Labrador. En la segunda falange, dispone de una membrana que cubre las plantas. Este detalle es el responsable genético de que el Terranova tenga tanta movilidad dentro del agua.


El cuerpo del Terranova posee un pecho ancho y profundo repleto de pelo. Su cabeza y su lomo también son anchos, dando la impresión de fuerza. Al hocico cuadrado y corto se le unen unas orejas echadas hacia atrás y de tamaño pequeño. Hay que prestar atención a la cola del Terranova y vigilar para que no se anude ni se enrosque encima del lomo. Por último, indicar que las tonalidades más populares de esta raza son el marrón y el negro. También pueden localizarse particulares manchas blancas.
Las tierras norteamericanas de las que toma el nombre, le concedieron el menester de ser un magnífico perro de trineo. A medida que pasaba el tiempo se le otorgaban a este perro mayor cantidad de capacidades. Así, la isla de Terranova, en Canadá ha visto cumplir a este can con un cuantioso número de encomiendas: desde mensajero de correos hasta guardián de rebaños, pasando por cazador, tirador de carros o vigilante de fincas. No obstante, el origen exacto de esta fabulosa raza sigue siendo hoy en día una discutida polémica.


Descubrimientos arqueológicos establecen al Terranova como descendiente prehistórico directo de una raza que vivió en las áreas polares cercanas a Norteamérica. Otras voces reconocidas señalan al explorador vikingo Leiv el Afortunado como el que trajo a los antepasados del Terranova actual a las costas de América del Norte en su afán por convertir a la fe cristiana a los colonos vikingos sitiados en Groenlandia.
En casa, enseguida seremos conscientes de la enorme gratitud que nos profesa este can. Siempre se mostrará sosegado y afable, y no sólo en nuestra presencia, sino también en el caso de que compartamos nuestra vida con algún familiar. Podemos dormir tranquilos si tenemos niños, puesto que el Terranova será su mejor compañero de juegos y su noble defensor.


Su absoluta gentileza igualmente nos infundirá calma si tenemos en nuestro hogar gatos. Los felinos domésticos y el Terranova hacen muy 'buenas migas' y no habrá trifulca de la cual lamentarse. Además, la docilidad de este corpulento cánido evitará posibles problemas vecinales relacionados con los ladridos, a no ser que exista peligro, puesto que su instinto de protección le obliga a custodiar nuestra seguridad.
Este ejemplar debe correr a sus anchas. Habrá que estar muy pendiente de sacarlo a la calle y dejarlo suelto, pero controlado, en algún recinto o parque, para que pueda echar unas carreras libremente. Si el parque tiene algún lago o lugar en el que exista agua, tendremos que extremar la vigilancia porque nuestro Terranova irá directo a bañarse. Si queremos verle disfrutar de verdad, podríamos llevarlo a la playa o a un río.


Su denso pelaje le hace pasar mucho calor; por eso insistimos en los baños al aire libre. Sufre mucho con las altas temperaturas estivales debido a su espeso manto, el cual cepillaremos con brío, a ser posible todos los días. De hecho es mucho más vital desenredarle el pelo y dejarlo liso y suave al tacto con un enérgico cepillado que lavárselo, puesto que no se aconseja el uso frecuente de champú.
Imágenes: Wikipedia.org