
Crees haber pensado en todo lo necesario para decorar tu casa, pero es posible que te hayas olvidado de un complemento tan útil como efectivo a la hora de dar vida a tu hogar: las flores. Por eso hoy te vamos a enseñar la mejor manera de aprovecharlas.
Los centros creados con ellas son el método ideal para añadir alegría a tu casa. Su frescor, colorido, la multitud de formas que pueden presentar y su amplia gama cromática les hacen tener cabida en cualquier espacio. Si quieres aprender la mejor manera de sacarles partido, sólo tienes que seguir leyendo.


El blanco, como siempre, será tu comodín a la hora de dar un toque distinto al conjunto. También afectará la estructura de la flor y de su tallo. Los elementos vegetales de cuerpo más ancho se mantendrán rectos con mayor facilidad, mientras que los delgados es posible que necesiten alguna ayuda extra, como guías o alambres.
Una mezcla que resulta siempre efectiva consiste en emplear un mismo tipo de flor y elegir distintas variedades. De este modo conseguirás mantener la coherencia gracias a que las especies compartirán un aspecto similar, pero mantendrás la diversidad con el empleo de diversos colores.
El recipiente es clave e influirá enormemente en el diseño del centro. El ancho de su boca y su altura serán fundamentales a la hora de emplazar los tallos de las plantas. Si está fabricado en un material transparente, deberás extremar el cuidado al ser completamente visible la decoración del ramo.


La variedad de materiales en que pueden estar fabricados los jarrones es muy amplia. El mimbre es un clásico, perfecto para dar imagen de frescura y alegría. De manera prácticamente automática, se tiende a situar el arreglo floral en el justo epicentro de la mesa. Si bien esta posibilidad casi siempre resulta correcta, no descartes inmediatamente otras alternativas, como acercarlo a uno de los extremos del mueble, sobre todo si queremos dirigir las miradas hacia un área concreta.

Recuerda que el tallo de algunas plantas sigue creciendo pese a haber sido cortado, de forma que has de vigilarlo, volviendo a seccionarlo si es preciso. En caso contrario, al sobresalir más las flores, éstas podrían ceder por su propio peso, estropeando la composición.