
Existen muchas costumbres que dañan tus dientes y que probablemente desconoces. El ritmo acelerado de vida, las vacaciones, comer fuera de casa y otros hábitos cotidianos pueden afectar gravemente a tu salud dental. Estos comportamientos aumentan el riesgo de caries, erosión dental y otras enfermedades bucodentales que podrías evitar fácilmente.
Las bebidas carbonatadas y los zumos ácidos descalcifican el esmalte de tus dientes y provocan su desgaste prematuro. El café y el vino, por su parte, favorecen la aparición de manchas visibles en la dentadura.
Intenta reducir el consumo de estas bebidas y, si las tomas, usa una pajita para minimizar el contacto directo con tus dientes.
Fumar es uno de los peores hábitos para tu dentadura. La nicotina oscurece el esmalte y mancha los dientes, pero también provoca enfermedades en las encías y puede ocasionar la pérdida de piezas dentales a largo plazo.
Además, el tabaco estimula la pérdida de permeabilidad de las mucosas, empeorando la salud bucodental general. Dejar de fumar es una de las mejores decisiones que puedes tomar por tu sonrisa.
Tu dieta influye directamente en la salud de tus dientes. Aumenta el consumo de calcio, flúor y vitaminas A, C, D y K para fortalecer el esmalte y las encías.
Evita las dietas hiperproteicas, ya que pueden reducir el volumen y las propiedades antibacterianas de la saliva, favoreciendo enfermedades de las encías e incluso la pérdida de piezas dentales.
Los cambios bruscos de temperatura entre alimentos muy calientes y muy fríos pueden provocar sensibilidad dental al afectar los vasos sanguíneos y nervios. A largo plazo, pueden causar incluso necrosis de estos tejidos.
Procura evitar pasar rápidamente de bebidas muy calientes a helados o alimentos congelados.

Las bacterias productoras de caries se nutren especialmente de los alimentos ricos en azúcares. Reduce su consumo y cepíllate los dientes inmediatamente después de ingerirlos.
Recuerda que no solo los caramelos y dulces contienen azúcar: los refrescos, los zumos comerciales y muchos alimentos procesados también son fuentes importantes de este componente dañino.
Cepíllate los dientes al menos tres veces al día con movimientos verticales y circulares, preferiblemente con un cepillo de cerdas suaves. Una limpieza adecuada debe incluir:
Si tienes el hábito de rechinar o apretar los dientes, estarás causando el desgaste de su superficie y afectando al soporte dental. Esto puede provocar movilidad anormal de los dientes y molestias en la mandíbula.
También evita hábitos como morder lápices o uñas, que provocan microtraumatismos en los dientes y afectan la articulación temporo-mandibular. Consulta con tu dentista si sufres bruxismo.
Las modas dentales como piercings y perforaciones pueden provocar daños irreparables en la dentadura y la lengua. Piénsalo bien antes de someterte a estos procedimientos.
El estado de tu dentadura influye en tu rendimiento deportivo. Una boca con problemas puede generar falta de equilibrio, lesiones musculares, dolores de cabeza y calambres.
La acumulación de bacterias en tu boca puede viajar por la sangre y depositarse en los músculos, provocando pérdida de tono fibrilar, desgarros, dolores articulares y lesiones de tendones.
Aunque no sientas molestias, debes visitar a tu dentista regularmente. Los problemas leves pueden agravarse con el tiempo y causar patologías irreversibles como la necrosis pulpar.
Las revisiones periódicas son tu mejor aliado para mantener una sonrisa saludable y detectar problemas antes de que se conviertan en algo grave.