Hoy quiero compartir contigo 10 trucos para que mientras viajas en furgoneta sigas comiendo de una forma saludable y sin generar residuos (o los menos posibles).
Cuando comencé a viajar en furgoneta, solía abusar mucho de preparados en botes y latas. Por ejemplo: garbanzos cocidos, lentejas, ensaladas chinas, etc. Poco a poco, he ido encontrando la forma de cada vez generar menos y menos residuo. Mi objetivo: residuo cero en mi casa móvil.

Antes de salir de casa, la planificación es muy importante. Por eso antes de cada viaje revisar que llevemos comida que pueda aguantar semanas en botes es algo muy importante.
En mi caso los botes son de plástico, para evitar que suenen cuando vas en marcha. Cómo los voy a utilizar muchas veces y no para almacenar alimentos calientes, me van a aguantar muchos años y no lo considero un inconveniente.
La comida que cargo en la furgo, va en función de los días del viaje. Si es sólo para un fin de semana, no se necesita mucho. Si es para un viaje de más de una semana, los botes y los armarios van a tope. Los ingredientes que llevo en la «despensa» los voy ajustando pero podrían ser cualquier combinación de estos:
A mi me gusta lo sencillo. Recetas con pocos ingredientes y poco elaboradas, considero que son lo mejor. Las digestiones me resultan menos pesadas, ahorro tiempo de cocción y los alimentos tienen más nutrientes.
Para mi las recetas sencillas, con pocos ingredientes y poco elaboradas, son la mejor opción.
Estando en la furgo y con menos despliegue de potas, sartenes, fogones y capacidad de fregar. Simplificar las recetas e intentar aprovechar al máximo los utensilios usados es mucho más práctico.
Algunas de mis recetas básicas para la furgo son::
Siempre procuro cocinar por separado los ingredientes, de esa manera se conservan mejor. En vez de cocer el arroz para un día, lo hago para dos. Así ahorro tiempo y agua.
Disponer de ingredientes que tarden poco tiempo en cocinarse es muy interesante. En ese sentido considero indispensables las lentejas rojas, mijo o incluso la quinoa o el miso. Yo el gluten lo evito, pero si tú no tienes problemas con él, el cous cous o el bulgur se hace en un momento.

Llevar varias botellas de cristal. En mi caso llevo unos 8 litros (somos dos adultos y una perrita) y es más que suficiente. Para filtrar el agua que voy recargando en fuentes o manantiales utilizo el filtro binchotán.
En mi caso las botellas son reutilizadas de una época que me dió por comprar zapacho y zumos en botella de cristal y las iba guardando. Llevo más de un año con ellas y estoy encantado. Además, también las utilizo en casa para la leche vegetal o para caldos.
Si en tu caso no tienes botellas de cristal puedes adquirirlas o comprar un gazpacho que luego puedas reutilizar la botella. Lo que te recomiendo es que la boca sea ancha, para así poder lavarlas con más facilidad.
Aunque no me gusta el agua muy fría, cuando es verano, siempre llevo una o dos botellas en la nevera. El agua fresquita cuando hace mucho calor se agradece. Sobre todo en días muy calurosos, el agua que va fuera de la nevera puede estar casi para hacer infusiones. Por eso tener agua fresca para mezclarla es una buena idea.
Con este sistema vas recogiendo agua a medida que vas necesitando y evitas tener que comprar botellas de plástico de un solo uso. Ahorras dinero y recursos. ¡Dos por uno! Esto sí que es una buena oferta.
Lo mismo que sucede en casa, tener menos cachibaches tengamos en la cocina móvil más claridad, orden y eficacia. En una furgoneta, donde el espacio es muy reducido, resulta más necesario.
Cuando se trata de minimizar, cada uno tiene que encontrar su equilibrio. Por eso, yo te voy a contar lo que me funciona a mi:
Cuando se trata de minimizar, cada uno tiene que encontrar su equilibrio. Además cada cierto tiempo viene bien repasar lo que tenemos para reajustar nuestras necesidades.
Como te decía al principio, lo importante es evaluar lo que se lleva y sentirse agusto con la elección. Yo con lo que llevo actualmente me encuentro cómodo, pero no quiere decir que en un futuro pueda quitar/añadir alguna cosa.
Si has viajado en furgoneta, sabrás que por las noches o por las mañanas hay tiempos de tranquilidad. Por ejemplo, durante el desayuno o viendo el atardecer. En esos momentos es un tiempo ideal para dejar cociendo alguna cosa: arroz, garbanzos, lentejas, quinoa, etc. Son cosas que no requieren mucha atención y que tardan un tiempo en hacerse.
Haber aprovechado alguno de estos momentos de relax, te facilitará mucho la tarea a la hora de hacer la comida. Si ya tenemos cocidos unos garbanzos, montar una ensalada rica y nutritiva es un «pis pas«. De esta manera, nos ahorramos los botes o latas que, aunque sean de cristal, son poco sostenibles.
A mi personalmente, me resulta más cómodo hacerlo por la noche, antes de cenar o durante la cena. Por las mañanas, me gusta madrugar para ir a caminar o visitar, por lo que no suelo cocinar más que lo necesario para el desayuno.
Leer un libro mientras cuecen unas patatas o un arroz y se pone el sol es un placer que nos regala la vida. ¿No te parece?

Actualmente, lo que más genero son residuos orgánicos. Por lo que, el único cubo de basura que llevo es para lo que lo dedico. Como no como carne, ni pescado, los restos de verduras no huelen muy mal, por lo que puedes estar varios días (3-4) con la misma bolsa.
No en todos los sitios hay para recoger la basura orgánica y desde que he descubierto el gran problema de mezclar la basura orgánica en los vertederos, no he ido de viaje largo (más de 4 días). A día de hoy, mi idea es hacer un compostaje enterrando los restos en un agujero en la tierra. ¿Tú te has visto en la misma situación? ¿Cómo lo haces?
Para generar compost enterrando los restos de comida, hay que hacer un agujero en la tierra de unos 30-40 cm. Poner los restos orgánicos y tapar nuevamente con tierra.
Cuando por alguna razón aparece otra cosa que no sea orgánica: papel, vidrio o plástico; lo separo para reciclar. Todos estos residuos, al no tener restos líquidos, no huelen mal. Los guardo hasta que encuentro un lugar adecuado para reciclarlos.
Me gusta recordar que lo importante no es centrarse en reciclar, sino en no tener que llegar a reciclar. También es verdad que una vez tenemos algo entre manos que no se puede reutilizar, la mejor alternativa es reciclarlo o compostarlo.

Otro aspecto importante, cuando estamos de viaje es ir reponiendo lo que vamos consumiendo. En mi caso, al usar muchos productos frescos y tener una nevera limitada, es imprescindible comprar cada pocos días. Además también se van gastando los cereales, legumbres, frutos secos, etc.
Aunque para alguien le pueda parecer pesado hacer la compra cada pocos días, a mi me resulta muy interesante. Las tiendas ecológicas y a granel cuanto más auténticas, más disfruto de la compra. Me recuerda que el cambio es posible, no es una utopía. Además, es fácil que surjan conversaciones interesantes.
Para no perderse los mercados semanales, lo mejor es planificarlo. Buscar los mercados próximos es importante a la hora de establecer la ruta. Suelen ser un único día por semana, por lo que hay que estar bien atentos.
También, el uso de aplicaciones como ecoLugares o HappyCow nos pueden ayudar a encontrar este tipo de tiendas por allá donde estemos. También usar Google Maps para localizar tiendas ecológicas y a granel es una buena alternativa.
Para hacer la compra sin generar residuos, siempre llevo dos bolsas reutilizables y varias bolsitas de algodón de diferentes tamaños para separar la fruta, frutos secos, galletas, cereales, etc.
Recuerda, si no quieres tener que gestionar el ticket de la compra, avisa al dependiente antes de que te cobre y ya sea demasiado tarde. Con decir: «no quiero el ticket de compra, por favor» suele funcionar, a no ser que no haya opción de no generarlo .

No todo va a ser cocinar cuando estamos viajando en furgoneta. Yo disfruto encontrando sitios en los que preparen recetas sencillas y con ingredientes de calidad.
Debido a que me alimento a base de vegetales, cuando estoy en una ciudad que no conozco me fío mucho de la aplicación que llevo instalada en el teléfono: HappyCow. Además, de usarla para localizar tiendas interesantes (como dije antes), la utilizo para ver qué sitios hay a mi alrededor que me puedan interesar.
Lo bueno de llevar la furgo y poder cocinar en ella, es que a donde vayas si no hay nada interesante donde comer, siempre te puedes preparar algo rico y sano. Así que si no encuentro nada cerca de donde estoy, en otro lugar será.

Los germinados son una alternativa super-saludable y sencilla de hacer en la furgo. Para mi la principal ventaja, además de lo nutritivos y las propiedades nutricionales que tienen, es que nos permiten comer verduras frescas sin necesidad de cocinarlas.
Si es la primera vez que lo oyes y todavía no sabes como hacer germinados, te explico por alto el proceso general y también te dejo un vídeo para que veas el proceso.
La idea principal es que tenemos semillas, ya sean garbanzos, lentejas, soja, quinoa, etc. Las semillas son el embrión de las plantas. No obstante, cuando compramos por ejemplo garbanzos las semillas están recogidas esperando que se den las buenas condiciones para crear vida.
Y bien, ¿qué necesita una semilla para nacer? Agua. Por tanto, para reactivar la capacidad de las semillas para crear una futura planta lo que hay que hacer es sumergirlas (por algunos sitios lo encontrarás con el nombre de activar la semilla).
Para germinar en un frasco, se sumergen en agua con 3 veces más agua que semillas. A las 8 horas a oscuras (toda la noche), se escurren y se ponen cubre el bote con una gasa o tela. Diariamente se remojan y escurren dos veces (mañana y noche). A los 3-4 días ya tendremos nuestros germinados.
Por último, antes de guardarlos en un tarro hermético en la nevera, los podemos dejar a sol (activar la clorofila) para que se pongan verdes.
Llevar verduras deshidratadas compradas a granel resultan muy cómodas. Con un tiempo de hidratación de 20-30 minutos tenemos verdurita lista para añadir a una sopa o un salteado.
Además, de que la puedes llevar fuera de la nevera. No ocupa mucho espacio. Para mi no son un alimento estrella, pero las considero un plan B saludable. Una sopita en los días fríos con un poco de estas verduritas revitaliza el cuerpo.
Donde yo las consigo hay estas alternativas:
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Entre todos es la mejor manera de evolucionar.
¡Salud y sostenibilidad!