3 de cada 10 mexicanos padecen insuficiencia de lactasa, la enzima que metaboliza la lactosa. Por esta razón, este sector de la población tiene molestias en el sistema digestivo al metabolizar la lactosa y absorberla.
Sin embargo, las molestias que esto ocasiona pueden o no asociarse a la intolerancia. Es decir, una persona puede absorber mal, pero tolerar la lactosa, sobre todo cuando se consume en pequeñas cantidades.
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Por tanto, la intolerancia no sólo está condicionada a la mala digestión de lactosa (azúcar de la leche), sino a los otros contenidos que pueda tener la leche.
De acuerdo con el doctor Luis Federico Uscanga Domínguez, jefe del departamento de Gastroentología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), la intolerancia es una molestia que se le atribuye a un producto, mientras que la “absorción deficiente” se refiere a la capacidad que se tiene para poder absorberlo.
“Pero hay que tener cuidado, la insuficiencia de lactasa comúnmente se asocia a otras enfermedades. Ser absorbedores deficientes de lactosa no nos exime de tener un cáncer de colon, úlcera duodenal, una enfermedad por reflujo, una colitis ulcerativa, una colitis inflamatoria o infecciosa”, refirió Uscanga Domínguez, quien también es profesor de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.