Ejercicios en agua para artritis reumatoide: 3 rutinas

Ejercicios en agua para la artritis reumatoide: mejora tu movilidad sin dolor

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La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria que afecta a las articulaciones, provocando dolor intenso y limitando tu capacidad para realizar actividades cotidianas. Afecta a aproximadamente 5 millones de personas en el mundo y a unas 200.000 en España, pero existe un mito común: que los pacientes deben descansar la mayor parte del día. La realidad es todo lo contrario.

Te presentamos una serie de ejercicios en agua para pacientes con artritis reumatoide que te ayudarán a fortalecer los músculos y mejorar tu calidad de vida. Estos ejercicios deben realizarse como complemento a las terapias de rehabilitación que te haya indicado tu médico, nunca para sustituir medicamentos.

¿Por qué el agua es ideal para la artritis reumatoide?

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El agua es el medio perfecto para ejercitarte si tienes artritis reumatoide porque reduce la gravedad en gran medida. Al sumergirte, sientes que flotas, lo que te permite fortalecer músculos y mejorar el sistema cardiovascular sin sobrecargar las articulaciones.

Puedes adaptar todos los ejercicios a tu capacidad personal modificando la velocidad y la posición. Si no sabes nadar o no te sientes seguro, realiza los ejercicios de pie para mayor comodidad.

Beneficios principales del ejercicio acuático

Primer ejercicio: movimiento de brazos en horizontal

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Sumérgete en el agua hasta los hombros (de pie o en cuclillas según la profundidad). Realiza los siguientes movimientos:

  1. Sin flexionar los codos, levanta los brazos hacia ambos lados hasta ponerlos horizontales a la altura de los hombros. Luego baja lentamente a la posición inicial.
  2. Coloca nuevamente los brazos a la altura de los hombros. Sin flexionar los codos, traza pequeños círculos hacia delante con las manos, aumentando gradualmente el tamaño del círculo. Mantén las manos y hombros bajo el agua durante todo el movimiento.
  3. Repite el ejercicio anterior, pero trazando los círculos en dirección contraria.
  4. Extiende los brazos suavemente hacia delante y flexiónalos de nuevo. No necesitas estirar completamente los codos; el movimiento debe ser natural y controlado.

Segundo ejercicio: movimiento de piernas en el borde

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Colócate de pie frente al borde de la piscina y sujétate a él para mantener el equilibrio. Separa los pies al ancho de los hombros y mantén el cuerpo rígido. Realiza estos movimientos:

  1. Levanta la rodilla hacia la superficie del agua y luego bájala. Repite el movimiento con la otra pierna en series controladas.
  2. Sin flexionar la rodilla y desde la cadera, extiende la pierna lateralmente manteniendo los dedos hacia fuera. Baja la pierna y repite con la pierna contraria.
  3. Sin flexionar la rodilla, extiende la pierna hacia atrás desde la cadera. Baja lentamente y repite el ejercicio con la otra pierna.
  4. Con los pies apoyados en el suelo, agáchate hasta las cuclillas, asegurándote de que las rodillas no queden por delante de los dedos de los pies. Usa los glúteos para volver a la posición de pie.

Tercer ejercicio: rotación del tronco y flexión lateral

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Colócate de pie con los pies separados al ancho de los hombros y el agua hasta la mitad del pecho como mínimo. Realiza estos movimientos:

  1. Coloca los brazos a los lados sin flexionar los codos y con las palmas hacia dentro. Dobla la cadera deslizando la mano hacia abajo por la parte exterior de la pierna hasta la rodilla. Recupera la posición inicial y repite en el otro lado. Evita inclinarte hacia delante o atrás.
  2. Coloca los brazos en una tabla o flotador cruzándolos a la altura de los hombros. Mantén los pies apoyados y las rodillas apuntando hacia delante. Gira la cabeza y el tronco hacia un lado (solo el tronco, no las piernas). Recupera la posición y repite hacia el otro lado.

Recomendaciones importantes para tus ejercicios acuáticos

Recuerda que dentro del agua no sientes el esfuerzo físico del mismo modo que en tierra firme. El cansancio aparecerá más tarde, por lo que aunque te sientas capaz de hacer más, los especialistas recomiendan un máximo de 40-45 minutos de ejercicio en la piscina por sesión.

Realiza estos ejercicios de forma regular como parte de tu plan integral de tratamiento de la artritis reumatoide, siempre bajo supervisión médica y combinándolos con los tratamientos prescritos por tu doctor.