Hoy nos preocupa mucho más nuestra calidad de vida que antiguamente, aun cuando nuestra agenda está cada vez más cargada. Vivir a todo tren requiere una alimentación equilibrada. Pero, ¿podemos conciliar la rapidez y la alimentación sana, y conservar los sabores? Este es el reto que BABYCOCINA se dispone a afrontar.
En este especial almuerzos saludables descubrirás que una alimentación sana y sabrosa puede ir a la par con una vida ajetreada y una agenda apretada. Con recetas accesibles e ingredientes fáciles de encontrar, ya no hay excusa para no almorzar bien todos los días. Más abajo, también comparto contigo información que considero importante a la hora de establecer hábitos de alimentación saludable.
Los beneficios de almorzar de forma saludable son innumerables; así que, tómate tu tiempo para sumergirte en estos platos, porque luego solo necesitarás unos minutos para preparar una comida sana y equilibrada. ¡Buen provecho!

Un almuerzo saludable implica que intentemos utilizar la menor cantidad posible de grasa. Algunas técnicas de cocción permiten limitar su uso al mínimo indispensable. Ahumar, secar y cocinar al vapor son métodos que no requieren nada de grasa. Escalfar, una técnica que consiste en cocer en agua mientras se mantiene el punto de cocción exacto, tampoco requiere el uso de grasa, cosa que no ocurre si salteamos o rehogamos los alimentos.
Ingredientes:
Elaboración:
Truco: pon los tomates secos durante treinta segundos en agua caliente dentro del microondas. Saldrán sorprendentemente tiernos.

Hoy en día, puedes comprar las hierbas aromáticas en maceta y dejarlas crecer en el alféizar de la ventana. Eso te permitirá disponer de hierbas frescas, incluso fuera de temporada. Si trasplantas las hierbas a una maceta más grande, aguantarán más tiempo. Algunas hierbas, tales como el orégano, el perejil o el tomillo pueden conservarse durante mucho tiempo. El eneldo, el estragón, el cebollino o la albahaca no deben añadirse, a poder ser, hasta el último momento. Las hierbas frescas aportan un toque especial a los platos más sencillos, por lo que las considero un imprescindible a la hora de preparar almuerzos saludables y sabrosos.
Ingredientes:
Ingredientes para la salsa verde:
Elaboración:

El wok nos permite cocinar almuerzos con el mínimo de grasa para obtener el máximo sabor. La forma y el material usado en este tipo de sartén permiten cocer o saltear los alimentos utilizando muy poca grasa. Las verduras quedan deliciosamente crujientes y siguen conservando sus sustancias nutritivas y sus vitaminas gracias a la brevedad del tiempo de cocción. Este plato vegetariano también puede prepararse con setas secas. Si las ponemos a remojar en agua, pueden llegar a pesar cinco veces su peso en seco.
Ingredientes:
Elaboración:

Es una falsa idea creer que almorzar de forma sana toma mucho tiempo. Basta con prestar atención a lo que compramos. La frescura requiere sin duda más atención, hay que estar al tanto de la estación, escoger los productos frescos, pero la preparación en sí no tiene que ser necesariamente más larga. Los límites de la estación, al ser cada vez más imprecisos, nos permiten obtener durante todo el año muchas frutas y verduras frescas, que combinadas con legumbres, cereales, lacteos, pescados o carnes nos ofrcen la oportunidad de elaborar un plato nutritivo muy fácilmente.
Ingredientes:
Elaboración:

La pasta fresca hecha en casa o comprada en la sección de productos frescos no solo tiene un sabor más delicado, sino que que también es mucho más rápida de cocer que la pasta seca convencional. Dependiendo de su forma, puede estar lista en 3 minutos, más o menos. Con algunos tomates secos, un poco de ajo, especias frescas y queso rallado, tendrás un almuerzo sano y bien sencillo en tan solo 5 minutos. Además, la pasta fresca sobrante se congela estupendamente. La siguiente receta te encantará; ¡si quieres puedes añadirle un diente de ajo más para que el sabor sea aún más intenso!
Ingredientes:
Elaboración:

La intuición tiene mucho que ver en la cocina… Pero también con la buena alimentación. Efectivamente, desde el inicio de la Humanidad el ser humano se ha alimentado de forma instintiva: ingiriendo alimentos cuando el organismo enviaba señales de que lo necesitaba…, o anticipándose a lo que iba a necesitar para poder realizar un esfuerzo o para soportar futuras épocas de poca accesibilidad a los alimentos. Incluso elegir un determinado alimento u otro podía convertirse en un acto natural e inteligente, porque seguramente era el cuerpo el que hablaba.
Sin embargo, actualmente ese instinto ya no está tan presente cuando nos sentamos a la mesa. Y mucha culpa de esta realidad la tiene, sin duda, la era de modernidad y desarrollo en que vivimos, y que determina de forma muy clara y hasta demasiado rígida la forma de alimentarnos.

La elección de los alimentos es el primer paso para alimentarnos y, en ocasiones, resulta un proceso bastante más mecánico lo que debería. No hay demasiado tiempo para pensar si estamos cayendo en una alimentación rutinaria, ni siquiera para introducir nuevos platos que no por poco habituales en el hogar son menos sanos.
La compra de alimentos puede, incluso, estar marcada por la disposición de los mismos en el supermercado, por lo sugerente que nos parezca el envoltorio de un determinado producto o por los anuncios que hemos visto en las horas previas a la compra. Lógicamente, cuando esos factores externos se acumulan y se repiten un día tras otro pueden ocasionar que muchas familias tomen más calorías de las necesarias para cubrir sus necesidades reales y que la alimentación que llevan no sea todo lo variada que sería deseable.
Por eso, siempre es oportuno que se nos recuerde que los alimentos —y sobre todo la variedad de los mismos— influyen sobre nuestro estado de salud. Y más aún: está demostrado que comer de una determinada manera (ingerir ciertos alimentos y hacerlo reiteradamente) evita enfermedades muy serias.

No creo que a día de hoy nadie dude que existe una alimentación curativa. Y es aquella que incluye ciertos alimentos y lo hace de forma habitual, no como experiencia de un día.
La primera e importantísima premisa que conviene tener en cuenta hoy en día es que necesitamos realizar una vuelta a lo natural. Sea por falta de tiempo, por comodidad o por haber entrado en esa rutina, actualmente abusamos de los alimentos procesados y de los productos precocinados. No se puede decir que consumirlos esporádicamente pueda favorecer la enfermedad o el desequilibrio orgánico, pero si se puede afirmar que esas eran las consecuencias más probables si tienen la máxima prioridad en los menús diarios.
Ten en cuenta que, por haber sido sometidos a determinados procesos de elaboración han podido ser modificados, además de contener conservantes, saborizantes, colorantes… Y, en muchos casos, hay que recurrir a preparaciones concretas para consumirlos, cómo ocurre con la mayoría de congelados, que deben tomarse fritos.
Por eso, te animamos a que otorgues mucho más protagonismo a los alimentos frescos, que no vienen en bolsas ni llevan etiqueta. Frutas y verduras, carnes sin procesar y pescados mantienen, al no haber sido manipulados, todas sus propiedades nutritivas.

Las posibilidades de elegir alimentos sanos es amplísima. Quizá algún alimento no te enamore como para contar con él a la hora de elaborar tus menús semanales, pero es posible que sí encuentres una rutina de elaboraciones que hagan posible que tú y tu familia almorcéis de forma sana. Recuerda que es importante combinarlos con acierto y no descuidar estas otras recomendaciones que te proponemos:
Es importante que, además, promovamos una rutina sana en cada una de nuestras comidas; un ejemplo: si cocinamos la carne o el pescado en un wok o los hacemos a la plancha, comeremos con menos grasa. El pan, con todas sus características, es esencial porque permite servir almuerzos saludables en un abrir y cerrar de ojos. La pasta, el cuscús, los fideos, las ensaladas y las sopas son otros de los invitados a la cita. Y qué decir de los postres, puedes incluir opciones rápidas y sanas, con las que te chuparás los dedos sin coger peso al mismo tiempo que cuidas de tu salud.