
El tener una correcta postura va más allá de verse recto y erguido, con el pasar de los años la postura hace parte de nuestra salud y bienestar corporal, es por ello que el mantener una postura adecuada nos ayuda a evitar y prevenir dolencias musculares, lesiones en el sistema musculoesquelético, entre otras afecciones que pueden también estar asociadas a una postura inadecuada.
"El tener una correcta postura va más allá de verse recto y erguido, con el pasar de los años la postura hace parte de nuestra salud y bienestar corporal."
Desarrollar una buena postura durante la realización de las actividades de la vida diaria es el primer punto a tomar en cuenta , y esto incluye el ámbito tanto laboral como en el hogar y deportivo. Es por ello que debes asegurarte y ser consciente de que estás adoptando las posturas adecuadas durante la ejecución de cualquier actividad o movimiento.
Al adoptar posturas inadecuadas o incorrectas puedes ayudar a desencadenar diversas afecciones, dolencias y molestias en el sistema musculoesquelético, algunas de ellas son:
Existen diversas causas y factores determinantes que pueden hacer más vulnerables a las personas de adoptar malas posturas algunas de estas son:
Al mejorar tus hábitos posturales y ser consciente de ello lograrás que tu cuerpo se mantenga saludable y lleno de bienestar, además una buena postura te ayudará a gastar menos energía ya que todas las estructuras corporales se mantienen en completa armonía con el desarrollo de tus actividades de la vida diaria. Por otra parte otros de los beneficios de mejorar la postura son:
En ocasiones el trabajar todo el día en una posición inadecuada o de por si tener una postura incorrecta puede generar dolores o molestias en la espalda, cuello y hombros, esta rutina de ejercicios te será de gran ayuda para lograr activar de forma correcta y fortalecer la parte posterior de tu espalda pero también a estirar y abrir tu pecho:
Básicamente este ejercicio consiste en desperezarse, para ello debes estar sentado o sentada en una silla y desde allí apoyándote en el respaldo de esta de forma muy cómoda, llevarás las manos hacia atrás relajadas al igual que los hombros , tratando de proyectar el pecho hacia el techo. Es importante que mantengas la cabeza mirando hacia adelante y no hacia arriba.
Manteniendo la misma posición del ejercicio anterior deberás estirar uno de tus brazos llevando la palma de la mano hacia arriba haciendo una pequeña rotación del tronco mientras que el lado contrario quede el brazo totalmente relajado en dirección al piso.
Desde la posición de pie y ubicando dos dedos o tus manos un poco mas arriba de tus glúteos, específicamente a la altura del sacro, deberás tratar de acercar tus codos en esta posición hasta donde logres hacerlo de forma cómoda y sin forzar esta postura y sin que sea doloroso.
Para realizar este ejercicio mantendrás la misma posición del ejercicio anterior, con la diferencia que en esta oportunidad la flexión del codo o la ubicación de tu mano será solo de un lado, mientras que el lado contrario se estira llevando el brazo hacia arriba como si quisieras tocar el techo.
Entrelazando tus manos hacia atrás debes estirar tu codos y abrir el pecho, para este ejercicio tu cabeza puede mirar hacia delante o puede estirarse un poco mirando hacia arriba . Si logras hacerlo sin dificultad o presencia de dolor puedes tratar de separar en esta posición las manos de tus glúteos.