Las infecciones alimentarias suponen una grave amenaza para la salud, tanto en países desarrollados como en vías de desarollo, particularmente para los grupos de riesgo: embarazadas, niños, ancianos e individuos inmunodeprimidos. Además, dichas enfermedades suponen una carga para los sistemas sanitarios y reducen especialmente la productividad económica.
Dentro de estas infecciones, vamos a distinguir 5 que serán las que afectarán de forma particular a dichos grupos de riesgo:
Infección por Rotavirus:
Rotavirus es un género que pertenece a la familia reoviridae que provoca gastroenteritis y es la causa más importante de diarreas infantiles, que pueden llegar a ser severas y producir deshidratación en lactantes y niños pequeños.
Su vía de transmisión es oral-fecal e infecta células del intestino delgado, además es capaz de sobrevivir durante largo tiempo en superficies inertes, lo que ayuda a su contagio.
Infección por Salmonella
Afecta especialmente al grupo de las mujeres embarazadas. Así, S. typhi se puede transmitir al feto y llegar a causar partos prematuros o abortos. También afecta a niños de hasta 4 años de edad, generalmente ocasionando una diarrea aguda, pero que puede dar lugar a complicaciones como la meningitis.
Infección por Toxoplasma
La toxoplasmosis es una enfermedad que afecta al gato que llega al hombre a través de la materia fecal de un animal infectado que puede llegar a contaminar frutas, verduras o bien las mismas manos. Dicha toxoplasmosis en el hombre suele ser benigna y transcurrir de forma asintomática, si bien las formas graves se pueden llegar a dar en pacientes inmunodeprimidos o cuando la causante es una cepa virulenta.
Esta infección es especialmente peligrosa si afecta a una mujer embarazada, ya que puede ser transmitida al feto y convertirse en una toxoplasmosis congénita, que tiene diversas manifestaciones clínicas neurológicas como hidrocefalia o calcificaciones intracraneales.