Tengo un amigo que siempre decía que él no tenía amigos, y acto seguido era jaleado por un puñado de gente que no dejaban de decir su nombre. Esta paradoja muestra que en el fondo, él no sentía que todas aquellas personas fueran sus "amigos".
“Dos Mujeres Corriendo Por La Playa” – Picasso
Quizás el motivo más importante sea el recibir y el dar amor y cariño. No me refiero al amor romántico o sexual, sino al fraternal, el que se da entre seres más allá de las apariencias.
Es una necesidad de querer y ser queridos por aquellos con los que compartimos intereses, preocupaciones, sentimientos y humanidad.
En el descubrimiento de nuestra identidad, los amigos tienen una innegable influencia. Desde pequeños nos comparamos, copiamos y renegamos de ciertas características, actos o formas de ser de los otros.
Este contraste hace que indaguemos en lo que somos y quién somos. Este trabajo es un ir arañando las capas externas que no son nuestras hasta descubrir quiénes somos.
Quien tiene un amigo tiene un tesoro, y además un asidero en el que agarrarse en los momentos más difíciles de la vida. Esta ancla, nos ayuda a refugiarnos en un lugar seguro mientras pasa la tormenta.
La diversidad en la amistad nos ofrece la posibilidad de agarrarnos a diferentes sensibilidades. Podemos tener un buen amigo comprensivo en los negocios y otro igualmente comprensivo ante una separación de pareja.
Cuando tenemos la sensación de no tener amigos, nos sentimos tristes, apesadumbrados e incluso deprimidos. Esto nos lleva a la inacción y el descuido de nosotros mismos.
Los amigos nos incitan a movernos, salir de casa y/o interactuar para sentirnos vivos y por tanto empezar a querernos. Esta vitalidad nos lleva a compartir aficiones, metas y sueños por los que luchar.
La amistad nos alimenta espiritualmente. Gracias a las diversas experiencias en este campo y los distintos tipos de amigos, vamos viendo diversos puntos de vista y tomando conciencia de aspectos de nuestro interior.
A lo largo de la vida, la amistad evoluciona al igual que nosotros, y a la par van creciendo en experiencia y sabiduría.
Carlos Postigo