
Se acerca la Navidad y con ella las comidas y reuniones a las que, nos guste o no, tendremos que asistir. Comidas, cenas, alguna que otra copita de cava... intentaremos no pasarnos, pero... ¡qué caramba!... seamos sinceras... ¿a quién no le gusta de vez en cuando excederse un poco? Luego vienen las "madres mías", las consecuencias. Por un lado los efectos a largo plazo en forma de gramitos demás que ya trataremos cuando pasen estas fechas. Por otro lado también están los efectos a corto plazo, las malas digestiones. Y sobre este tema he estado investigando hoy, lo he revuelto con lo que ya sabía y me ha salido este interesante (espero) artículo.
Qué es una mala digestión, causas
No vamos a entrar en muchos detalles sobre qué es una mala digestión porque "el tiempo es oro". Lo ideal es que nuestro cuerpo procese los alimentos que tomamos de forma rápida, absorviendo los nutrientes y eliminando las toxinas. A veces el proceso se ralentiza hasta el punto de que los alimentos fermentan en el tracto digestivo produciendo ardor, pesadez, eructos, nauseas... etc.
Las causas de una mala digestión, son precisamente esas cosas que solemos hacer en Navidad:
comer demasiado: claro, con lo rico que está todo
masticar muy rápido porque tenemos que contestar a lo que nos comentan l@s compañer@s de mesa
beber mucho líquido durante la comida, incluso si este no es alcoholico,
comer o, sobre todo, cenar tarde, porque la digestión se ralentiza al final del día
lógico, el exceso de alcohol.
Además de estas causas están las de cada individuo, las que dependen básicamente de nuestra condición física y de nuestro estado general de salud como pueden ser mala digestión la grasa por problemas biliares... etc. Ahí ya no podemos entrar porque cada persona es un mundo.
Los británicos lo saben bien. Tras una copiosa comida nunca falta el chocolate de menta. Incluso en muchos restaurantes la usan como adorno de los platos. Pero como realmente es efectiva la menta es en forma de infusión. Sus aceites, que se mezclan muy bien con el agua caliente, alivian de forma eficaz la sensación de pesadez.
Semillas de anís y comino
Estas no las tomaremos en forma de infusión porque sus sustancias curativas se evaporarían con el agua. Así pues, la forma más fácil tomar una cucharadita de anís y comino, en la mano y comerlas directamente. También existe el "Supari" una especie de turrón elaborado con azúcar y semillas de varias clases. Otra ventaja de estas semillas es el buen sabor de boca que dejan.
Jengibre y orégano
Los dos anteriores remedios son muy buenos para evitar las malas digestiones, pero ¿y si la mala digestión ya ha comenzado.
Pues podemos echar mano del orégano, un muy eficaz remedio contra las flatulencias. El jengibre por su parte, se recomienda especialmente como remedio para las náuseas y vómitos. Además contribuye también a digerir las grasas más eficazmente.
