Como os contaba la semana pasada en Instagram, el café es un estimulante del sistema nervioso que puede producir palpitaciones en el corazón si consumimos una dosis elevada. Activa las secreciones gástricas y la movilidad intestinal, pudiendo provocar diarrea o ardor de estómago, un efecto laxante y diurético.
Además puede afectar a las glándulas suprarrenales, unas glándulas endocrinas situadas encima de los riñones, encargadas de producir hormonas esenciales para nuestro organismo. La cafeína provoca que estás glándulas generen una producción excesiva de cortisol, la hormona del estrés. Se activa en nuestro cuerpo el sistema nervioso simpático, que es el encargado de tener todo listo en situaciones de máximo peligro, para que seamos capaces de huir o luchar de forma efectiva. Pero ya no estamos en la jungla, no somos nómadas y no huimos de animales salvajes o luchamos contra otras tribus, por lo que mejor si activamos lo mínimo posible el sistema nervioso simpático, ya que no lo necesitamos y el estrés tiene consecuencias sobre nuestra salud. Las glándulas suprarrenales se agotan y se produce una disminución de la resistencia al estrés, aumenta el ritmo cardiaco y la presión arterial y no podemos relajarnos. El café nos proporciona “energía” a corto plazo y fatiga crónica a largo plazo.
Además, si lo tomamos después de comer o por la tarde, es probable que interfiera en la calidad de nuestro sueño, impidiéndonos tener un sueño reparador y entrar en las fases más profundas. Estas fases más profundas son imprescindibles para la reparación celular y para la “digestión emocional”. Sirven para digerir lo que nos ha sucedido durante el día y gestionar esas emociones. Los sueños nos ayudan a liberar estrés, disminuir los niveles de ansiedad y encontrar formas más sencillas de afrontar los problemas diarios.
Por último, no podemos olvidar que el café es rico en taninos, por lo que inhibe la absorción de ciertos minerales como el hierro, el magnesio, el calcio y el zinc. Un exceso de café puede producir déficit de estos minerales.
Si tomas más de 1 taza de café al día o lo tomas más allá de la hora de comer, es momento de plantearte sustituirlo por alguna alternativa más saludable y libre de cafeína, que te aporte energía pero no provoque estrés en tu cuerpo o interfiera con la calidad de tu sueño.
6 alternativas saludables y libres de cafeína para comenzar el día