
¿Eres una persona activa y nerviosa? Las técnicas de relajación mediante ejercicios corporales son la solución perfecta para ti. Si te cuesta mantener la concentración en posturas estáticas, estos ejercicios dinámicos de yoga te permitirán relajarte sin aburrirte, cambiando de postura constantemente.
Los ejercicios de relajación corporal combinan movimiento y respiración controlada, ideal para personas activas que se distraen fácilmente. Al cambiar entre posturas, mantienes tu mente concentrada mientras liberas tensión acumulada en hombros, espalda y cuello.
Tanto si eres nervioso y activo como tranquilo y paciente, estas posturas básicas de yoga son sencillas de realizar y te ayudarán a relajarte desde la primera sesión.
Colócate de pie con las manos juntas en el centro, palma con palma. Realiza una respiración profunda y expira lentamente por la nariz mientras dejas caer los brazos y relajas hombros y manos.
De pie, estira los brazos todo lo que puedas hacia el cielo y junta las manos palma con palma. Mantén la vista hacia arriba y controla la respiración: inspira profundamente cuando levantes los brazos.
Desde la posición de pie, baja tu tronco lentamente hasta que tu cabeza toque las rodillas y tus manos lleguen a los tobillos. Expira el aire despacito conforme bajas, sin hacer movimientos bruscos.
Lleva una pierna hacia atrás y después la otra, manteniéndote en posición horizontal. Los codos deben estar pegados a tu cuerpo y la cabeza estirada hacia arriba. Respira profundamente y mantén la postura con la pelvis levantada.
Apoyando rodillas y manos en el suelo, levanta la pelvis y estira las piernas empujando los talones hacia el suelo. Baja la cabeza y respira antes de hacer la postura, soltando el aire conforme la adoptas.
Desde la postura anterior, baja la pelvis y sube la cabeza lentamente. Ten cuidado de no forzar ningún movimiento y controla constantemente tu respiración para evitar lesiones.
Aunque estos sean ejercicios de movimiento, el objetivo principal es conseguir relajarte y reducir el estrés. Procura concentrarte completamente en cada postura y controla tu respiración en todo momento.
No fuerces ningún movimiento ni intentes ir más allá de tus límites. La relajación corporal es un proceso gradual: practica esta secuencia 3 o 4 veces por semana para obtener resultados notables en pocas semanas.